domingo, 24 de febrero de 2008

QUINTO CUADERNO



(1) JMJ
1322 Navega la barca de mi vida
Entre las oscuridades y las sombras de la noche,
Y no veo ningún puerto,
Estoy a la merced del mar profundo.
La más pequeña tempestad podría hundirme,
Sumergiendo mi barca en el torbellino de las olas,
Si no vigilaras sobre mi Tu Mismo, oh Dios,
En cada momento de mi vida, en cada instante.
En medio del estruendo de las olas
Navego tranquilamente con confianza
Y, como una niña, miro adelante sin temor,
Porque Tu, oh Jesús, eres mi luz.
Todo alred +
edor es horror y espanto,
Pero mi paz es mas profunda que las profundidades del mar
Porque quien está Contigo, Señor, no perecerá
Me lo asegura Tu amor divino.
Aunque alrededor hay muchos peligros,
No los temo, porque miro el cielo estrellado.
Y navego con denuedo y alegría,
Como corresponde a un corazón puro.
Pero sobre todo, únicamente
Por ser Tu mi timonero, oh Dios,
La barca de mi vida navega tan serenamente
Lo reconozco en la más profunda humildad.
+
(2) JMJ
1323 Dios Mío, Te amo.
Sor Faustina
Del Santísimo Sacramento
1324 Cracovia, 20 X 1937

+ Te saludo, oh Pan de los ángeles,
Con profunda fe, esperanza, amor,
Y de lo profundo del alma Te adoro,
Aunque soy una nulidad.
Te saludo, oh Dios oculto,
Y Te amo con todo el corazón,
No me estorban los velos del misterio,
Te amo como los elegidos en el cielo.
Te saludo, oh Cordero de Dios,
Que quitas las culpas de mi alma,
A quien acojo en mi corazón cada mañana,
Y Tú me ayudas en la salvación.
+
(3) JMJ
1325 Cracovia, 20 X 1937 Quinto diario
Oh Dios mío, que Te adore todo lo que hay en mi, oh Creador y Señor mío, y con cada latido de mi corazón deseo glorificar Tu misericordia insondable. Deseo hablar a las almas de Tu bondad e invitarlas a confiar en Tu misericordia. Ésta es mi misión que Tú Mismo me has confiado en esta y en la vida futura.
Hoy empezamos los ejercicios espirituales de ocho días. Oh Jesús, Maestro mío, ayúdame que haga estos santos ejercicios con el máximo fervor. Que Tu Espíritu, oh Dios, me guíe al profundo conocimiento de Ti, Señor, y al total conocimiento de mi misma, ya que tanto mas Te amo cuanto mas Te conozco. Tanto mas me despreciaré a mi misma cuanto más conoceré mi miseria. Sé que Tú, Señor, no me negarás Tu ayuda. Deseo salir santa de estos ejercicios espirituales, aunque no lo noten los ojos (4) de los hombres ni tampoco la mirada de las Superioras. Me someto toda a la acción de Tu gracia, se cumpla completamente en mí Tu voluntad, Señor.
Primer día. Jesús: Hija Mía, estos ejercicios espirituales serán una continua contemplación; te introduciré en estos ejercicios como a un banquete espiritual. Junto a Mi Corazón misericordioso meditarás sobre todas las gracias que tu corazón ha recibido y una profunda paz reinará en tu alma. Deseo que la mirada de tu alma esté siempre clavada en Mi santa voluntad y con esto Me agradarás muchísimo. Ningún sacrificio es comparable con éste. Durante todos los ejercicios permanecerás junto a Mi Corazón, no harás ningunas reformas, porque tu vida es según Mi complacencia. No te turbará ni una sola palabra del sacerdote que tiene los ejercicios.
Oh Jesús mío, he hecho ya dos meditaciones y veo que todo lo que me has dicho es verdad. Experimento una profunda paz y esta paz (5) se deriva del testimonio que me da la conciencia, es decir, que siempre cumplo con Tu voluntad, oh Señor.
En la meditación sobre el fin del hombre comprendí que esta verdad está profundamente arraigada en mi alma y por eso mis obras son más perfectas. Sé por qué he sido creada; todas las criaturas juntas no me sustituirán al Creador; sé que mi fin último es Dios, por lo tanto en todo lo que hago tomo en consideración a Dios.
+ Oh, qué bello es hacer los ejercicios espirituales al lado del dulcísimo Corazón de mi Dios. Estoy en un desierto con mi Esposo, nadie me molesta en el dulce coloquio que tengo con Él.
Oh Jesús, Tú Mismo Te dignaste poner el fundamento al edificio de mi santidad, ya que mi colaboración no ha sido grande. Por la indiferencia en el uso que hago de las criaturas y en la elección de las mismas. Tu me has ayudado, oh Señor, porque mi corazón es débil por si mismo y por eso Te he rogado, Maestro mío, que no Te fijes en el dolor de (6) mi corazón sino que cortes todo lo que pueda retenerme en el camino del amor. No Te entendía, Señor, en los momentos del sufrimiento cuando cumplías la obra en mi alma, pero hoy Te comprendo y gozo de la libertad del espíritu. Jesús Mismo vigiló para que ninguna pasión enredara mi corazón. He conocido bien de cuáles peligros me había librado, y por eso mi agradecimiento a Dios no tiene limites.
Segundo día. Cuando meditaba sobre el pecado de los ángeles y sobre su castigo inmediato, he preguntado a Jesús: ¿Por qué los ángeles fueron castigados inmediatamente después del pecado? Escuché una voz: Por su profundo conocimiento de Dios. Ningún hombre en la tierra, aunque fuera un gran santo, tiene tal conocimiento de Dios como un ángel. Pero conmigo, miserable, oh Dios, Te has mostrado misericordioso tantas veces. Me llevas en el seno de Tu misericordia y me perdonarás siempre cuando con el corazón contrito Te suplique perdón.
Un profundo silencio inunda mi alma, ni una sola nubecita me tapa el sol, me expongo (7) completamente a los rayos de este Sol para que su amor realice en mi un cambio total. Quiero salir santa de estos ejercicios espirituales a pesar de todo, es decir, a pesar de mi miseria. Quiero volverme santa y confío en que la Divina Misericordia puede hacer una santa de la miseria que soy, porque después de todo tengo buena voluntad. A pesar de todos los fracasos quiero luchar como un alma santa y quiero comportarme como un alma santa. No me desanimará nada como no se desanima un alma santa. Quiero vivir y morir como un alma santa, contemplándote, Jesús tendido en la cruz, como un modelo para seguir. He buscado ejemplos alrededor de mí y no he encontrado suficientes y he notado como si mi santidad se retrasara; pero a partir de ahora he clavado mi mirada en Ti, oh Cristo, que eres mi mejor guía. Confío que bendecirás mis esfuerzos.
+ Durante la meditación sobre el pecado el Señor me ha dado a conocer toda la maldad del pecado y la ingratitud que en él se encierra. Siento en mi alma una gran repugnancia hasta por el más pequeño pecado. (8) Sin embargo estas verdades eternas que contemplo no despiertan en mi alma ni una sombra de turbación o de inquietud; a pesar de mi profunda preocupación por ellas, mi contemplación no se interrumpe. En esta contemplación no experimento arrebatos del corazón sino una profunda paz y un singular recogimiento interior. Aunque el amor es grande, hay un misterioso equilibrio: ni siquiera recibir la Eucaristía me provoca emoción, sino que me introduce en la más profunda unión donde mi amor, fusionado al amor de Dios, son uno.
+ Jesús me ha ensenado que debo rezar por las hermanas que hacen los ejercicios espirituales. Mientras rezaba he conocido la lucha de ciertas almas [y] he redoblado mis rezos.
+ En este profundo recogimiento puedo juzgar mejor el estado de mi alma. Mi alma se parece al agua límpida en la cual veo todo, tanto mi miseria como la grandeza de las gracias de Dios, y de este verdadero conocimiento mi espíritu se fortalece en una profunda humildad. Expongo mi corazón a la acción de Tu gracia, como el cristal a los rayos del sol; que Tu imagen divina se refleje (9) en mi corazón tanto cuanto es posible reflejarse en una criatura; Tu que vives en mi alma, [haz] que a través de mi irradie Tu Divinidad.
Cuando rezaba delante del Santísimo Sacramento venerando las cinco llagas de Jesús, mientras invocaba cada una de las llagas sentí que un torrente de gracia manaba a mi alma ofreciéndome el gusto anticipado del cielo y una confianza absoluta en la Divina Misericordia.
En el momento en que escribo estas palabras he oído a Satanás gritando: Escribes todo, escribes todo y por eso perdemos tanto. No escribas de la bondad de Dios, Él es justo. Y dando aullidos de rabia, desapareció.
Oh Dios misericordioso que no nos desprecias sino que continuamente nos colmas de Tus gracias, nos haces dignos de Tu reino y en Tu bondad llenas con los hombres los lugares abandonados por los ángeles ingratos. Oh Dios de gran misericordia que has apartado Tu santa vista de los ángeles rebeldes dirigiéndola al hombre arrepentido (10), sea honor y gloria a Tu misericordia insondable, oh Dios que no desprecias al corazón humilde.
Oh Jesús mío, siento que mi naturaleza se ennoblece, pero a pesar de estas gracias tuyas no muere del todo, por lo tanto mi vigilancia es continua. Tengo que luchar contra muchos defectos sabiendo bien que la lucha no humilla a nadie, sino la cobardía y la caída.
Cuando uno es delicado de salud debe soportar mucho, ya que cuando está enfermo y no guarda la cama, no es considerado enfermo. Por varios motivos tiene continuamente la ocasión de sacrificios y a veces de sacrificios muy grandes. Ahora comprendo que sólo la eternidad hará conocer muchas cosas, pero comprendo también que si Dios exige un sacrificio, no escatima su gracia sino la concede al alma en abundancia.
Oh Jesús mío, que mi sacrificio arda silenciosamente delante de Tu trono; pero en toda la plenitud del amor, implorándote misericordia para las almas.
(11) Tercer día. Durante la meditación sobre la muerte me he preparado como para la muerte real; hice el examen de conciencia y examiné minuciosamente todas mis acciones de cara a la muerte, y por merito de la gracia mis actos llevaban en si el sello del fin ultimo, lo cual ha llenado mi corazón de gran agradecimiento a Dios y he decidido servir en el futuro a mi Dios con mas fidelidad. Lo primero, hacer morir completamente al hombre viejo y empezar una vida nueva. Por la mañana me he preparado para recibir la Santa Comunión como si fuera la ultima de mi vida y después de la Santa Comunión me he imaginado la muerte real y he rezado oraciones por los agonizantes y luego el De Profundis por mi alma, y mi cuerpo ha sido puesto en el sepulcro y dije a mi alma: Mira, lo que es de tu cuerpo, un montón de barro y una gran cantidad de gusanos. He aquí tu herencia.
Oh Dios misericordioso que todavía me permites vivir, dame fuerza para que pueda vivir una vida nueva, la vida del espíritu sobre la cual la muerte no tiene poder. Y mi corazón se ha renovado y he iniciado una vida nueva ya aquí en la tierra, la vida del amor de Dios. Sin embargo no olvido que (12) soy la debilidad en persona, pero no dudo ni por un momento en la ayuda de Tu gracia, oh Dios.
Cuarto día. Oh Jesús, me siento singularmente bien junto a Tu Corazón durante estos ejercicios espirituales. Nada perturba mi profunda paz; con un ojo miro el abismo de mi miseria y con el otro ojo el abismo de Tu misericordia.
Durante la Santa Misa celebrada por el Padre Andrasz, he visto al pequeño Niño Jesús sentado en el cáliz de la Santa Misa con las manitas tendidas hacia nosotros. Tras una profunda mirada me ha dicho estas palabras: Vivo en tu corazón tal como Me ves en este cáliz.
Confesión. Después de dar cuenta de mi conciencia he recibido las autorizaciones pedidas: la de llevar brazaletes [352] media hora todos los días durante la Santa Misa y en los momentos excepcionales, de llevar el cinturón [353] por dos horas. [El Padre me dijo:] Conserve, hermana, la mayor fidelidad al Señor Jesús.
(13) Quinto día. Por la mañana, al entrar en la capilla me enteré que la Madre Superiora había tenido cierto disgusto por mi causa. Eso me causó mucho dolor. Después de la Santa Comunión, incliné mi cabeza sobre el Sacratísimo Corazón de Jesús y le dije: Oh Señor mio, Te ruego haz que todo el consuelo que tengo en mi corazón por Tu presencia fluya sobre el alma de mi querida Superiora que ha tenido un disgusto por mi causa, sin que yo esté consciente de ello.
Jesús me ha consolado [diciendo] que ambas habíamos sacado un provecho para el alma. Yo, sin embargo, supliqué al Señor que se dignara guardarme de que alguien sufra por mi causa, ya que mi corazón no lo soportaría.
Oh Hostia blanca, Tu conservas el candor de mi alma; temo el día en que no Te recibiera. Tu eres el Pan de los ángeles y por consiguiente el Pan de las vírgenes.
Oh Jesús, mi modelo perfectísimo, con la mirada clavada en Ti iré a través de la vida siguiendo Tus huellas, ajustando la naturaleza a la gracia según Tu santísima voluntad y la luz que ilumina mi alma, confiando plenamente en Tu ayuda.
+
(14) JMJ
1352 Hoja del control interior [354]
Examen particular de conciencia.
Unión con Cristo misericordioso. Cuando estoy unida a Jesús debo estar siempre y en todas partes fiel y unida interiormente al Señor, y el exterior: fidelidad a la regla y especialmente el silencio.
1353 Noviembre victorias - 53 caídas - 2
diciembre - 104 -
enero - 78 -1
febrero - 59 -1
marzo - 50
abril - 61
mayo
junio
julio
agosto
septiembre
octubre
Cuando tengo dudas de cómo comportarme, siempre pregunto al amor, él me da los mejores consejos.
1355
(15) Examen general de conciencia Año 1937 – 25 X
Victorias Caídas
XI XII I II III IV V VI VII VIII IX X
Mandamiento de Dios
Voto de pobreza 9
Voto de castidad 7
Voto de obediencia 27 7
Reglas 7
Amor al prójimo 38 17 73 35 30 20 1,1,1,
Humildad 7 39 23 34 56 25 2,3,1,1,6
Paciencia 23 56 50 17 80 50
Benevolencia 11 45 37 28 37 20
Buen nombre del
Prójimo 15 25 3 1 1,
Santa Misa Santa Misa 6,2,1,12
y Santa Comunión 17 12 13 7 10 Santa Comunión 1,(12)
Meditación 6 5 10
Examen particular 7 5 11 1
Comportamiento con Dios
y con el confesor 5 5
- con las Superioras 7 1,1
- con las hermanas
Y alumnas 4 7
- con los laicos 20 2 2,1
1356 Sexto día. Oh Dios mío, estoy preparada a toda voluntad Tuya. Cualquiera que sea el modo en que me guíes, Te bendeciré. Cualquier cosa que exijas, la cumpliré con la ayuda de Tu gracia. Cualquiera que sea Tu santa voluntad para conmigo la aceptaré con todo el corazón y con toda el alma, sin reparar en lo que me diga mi naturaleza corrupta.
Una vez, pasando cerca de un grupo de personas pregunté al Señor: ¿Están todos en el estado de gracia, visto que no he sentido Tus dolores? El hecho de que tú no has experimentado Mis dolores no quiere decir que todos están en el estado de gracia. A veces te hago sentir el estado de ciertas almas y te doy la gracia de sufrir solamente porque te uso como un instrumento para su conversión.
Donde hay una verdadera virtud, allí debe haber también sacrificio; toda la vida debe ser un sacrificio. Las almas pueden ser útiles únicamente por medio del sacrificio. Mis relaciones con el prójimo pueden traer gloria a Dios a través del sacrificio de mi misma; sin embargo, en este sacrificio debe haber el amor de Dios, ya que en él todo se centra y adquiere valor.
(17) Recuerda que cuando salgas de estos ejercicios espirituales Me comportaré contigo como con un alma perfecta. Deseo tenerte en Mis manos como un instrumento idóneo para cumplir Mis obras.
Oh Señor, que penetras todo mi ser y los mas secretos rincones de mi alma, Tu ves que Te deseo únicamente a Ti y nada mas sino cumplir con Tu santa voluntad sin hacer caso de ninguna dificultad, ni sufrimiento, ni humillación, ni alguna consideración humana.
Me es sumamente agradable este decidido propósito tuyo de hacerte santa. Bendigo tus esfuerzos y te daré la oportunidad de santificarte. Sé atenta para que no se te escape ninguna oportunidad que Mi providencia te dará para santificarte. Si no logras aprovechar una oportunidad dada no pierdas la calma sino que humíllate profundamente ante Mi y sumérgete toda con gran confianza en Mi misericordia y así ganarás mas de lo que has perdido, porque a un alma humilde se da con mas generosidad, mas de lo que ella misma pida…….
(18) + Séptimo día. El conocimiento de mi destino, es decir la seguridad interior de que alcanzaré la santidad. Este profundo conocimiento ha llenado mi alma del agradecimiento hacia Dios y he atribuido toda la gloria a mi Dios, porque sé lo que soy por mi misma.
De estos ejercicios espirituales salgo totalmente transformada por el amor de Dios. Mi alma inicia seriamente y con bizarría una nueva vida aunque por fuera esta vida no cambie nada y nadie lo perciba; sin embargo el amor puro es el guía de mi vida y su fruto exterior es la misericordia. Siento que estoy toda penetrada por Dios y con este Dios camino por la vida cotidiana, gris, fatigosa y penosa, confiando que Aquel a quien siento en mi corazón transformará esta monotonía en mi santidad personal.
En un recogimiento profundo, junto a Tu Corazón misericordioso, durante estos ejercicios espirituales madura mi alma. En los rayos puros de Tu amor mi alma ha cambiado su amargura (19) transformándose en un fruto dulce y maduro; ahora puedo ser plenamente útil a la Iglesia con mi santidad personal que dará latidos de vida en toda la Iglesia, puesto que todos formamos un mismo organismo en Jesús. Por eso me empeño en que la tierra de mi corazón produzca buenos frutos aunque el ojo humano, quizá, no los perciba; sin embargo llegará un día en que se podrá ver que muchas almas se han alimentado y se alimentarán de este fruto.
Oh Amor eterno que incendias en mi una nueva vida, una vida de amor y de misericordia, apóyame con Tu gracia para que responda dignamente a Tu llamada, para que se cumpla en las almas a través de mi lo que Tu Mismo has establecido.
Dios mío, veo el resplandor de las auroras eternas. Toda mi alma se lanza hacia Ti, Señor, ya nada me detiene ni me ata a la tierra. Ayúdame, Señor, a soportar con paciencia el resto de mis días. La ofrenda de mi amor arde sin cesar ante Tu Majestad, pero tan silenciosamente que solamente Tu ojo, oh Dios, la ve, ningún otro es capaz de percibirla.
(20) Oh Señor mío, aunque me ocupan tantas cosas, aunque esta obra está en mi corazón, aunque deseo el triunfo de la Iglesia, aunque deseo la salvación de las almas, aunque me hieren todas las persecuciones de Tus fieles, aunque me hace sufrir cada caída de las almas, sin embargo, a pesar de todo, tengo en el alma una profunda paz que ni los triunfos, ni los deseos, ni las contrariedades son capaces de perturbar, porque Tu, Señor y Dios mío, estás para mi por encima de todas las cosas que permites que sucedan.
Octavo día. Oh Señor mío, meditando todos los beneficios al lado de Tu Sacratísimo Corazón, he sentido la necesidad de una gratitud particular por tantas gracias y beneficios divinos. Deseo sumergirme en el agradecimiento ante la divina Majestad, durante siete días y siete noches permanecer en la oración de acción de gracias. Aunque por fuera cumpla todos mis deberes, no obstante mi espíritu estará incesantemente delante del Señor y todas las prácticas de piedad estarán impregnadas del espíritu de agradecimiento. Por la noche, media hora, arrodillada, a solas con el Señor en mi celda; de noche, cada vez que me despertaré, (21) me sumergiré en la oración de acción de gracias. Con esto deseo compensar al menos en parte por la grandeza de los beneficios de Dios.
Sin embargo, para que todo esto fuera más agradable a los ojos de Dios y para que a mi no me quedara ni una sombra de duda, fui a ver a mi director espiritual y le presenté el deseo que mi alma ha sentido de sumergirse en este agradecimiento. He obtenido el permiso para todo, con la excepción de no esforzarme a orar de noche, cuando me despierte.
Con cuánta alegría regresaba yo al convento [355] y al día siguiente he comenzado este gran agradecimiento con el acto de la renovación de los votos. Toda mi alma se ha sumergido en dios y de todo mi ser salía hacia Dios una sola llama, la de reconocimiento y de agradecimiento. Las palabras no han sido muchas, porque los beneficios de Dios como fuego ardiente inflamaban mi alma y todos los sufrimientos y los disgustos eran como leña tirada al fuego sin la cual el fuego se habría apagado. Invoqué a todo el cielo y a la tierra a unirse a mi agradecimiento.
(22) Han terminado los ejercicios espirituales, esos bellos días de permanecer a solas con el Señor Jesús. He hecho estos ejercicios espirituales tal como Jesús lo deseaba y como me había dicho el primer día de los ejercicios, es decir en la máxima serenidad he meditado los beneficios de Dios. Jamás en mi vida he hecho unos ejercicios espirituales como éstos. Con esta paz mi alma ha sido reforzada mas profundamente que con choques o emociones. En los rayos del amor he visto todo tal y como es en realidad.
Al salir de estos ejercicios espirituales me siento totalmente transformada por el amor de Dios. Oh Señor, diviniza mis acciones para que adquieran meritos para la eternidad y aunque mi debilidad es grande, confío en el poder de Tu gracia que me sostendrá.
Oh Jesús mío, Tu sabes que desde los años mas tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ninguna alma Te amó hasta ahora. Al principio éstos eran mis (23) deseos secretos, de los cuales sabía sólo Jesús. Hoy no los alcanzo contener en el corazón, desearía gritar al mundo entero: Amad a Dios, porque es bueno y su misericordia es grande.
Oh días cotidianos y llenos de monotonía, los miro con ojo solemne y festivo. Qué grande y solemne es el tiempo que nos ofrece la posibilidad de recoger méritos para el cielo eterno; comprendo cómo lo utilizarían los santos.
30 X 1937. Hoy, durante la ceremonia [356] religiosa, durante la Santa Misa, en el segundo día de acción de gracias, vi a Jesús en un aspecto de gran belleza y me dijo: Hija Mía, no te he dispensado de la acción. Le contesté: Señor, mi mano es débil para tales obras. Sí, lo sé, pero unida a Mi diestra, cumplirás todo. Sin embargo, sé obediente, sé obediente a los confesores. Yo les daré la luz cómo deben guiarte. Señor, yo quise dar comienzo a la obra en Tu nombre, sin embargo, el Padre S. [357] todavía la aplaza. Jesús me contestó: Lo sé, por lo tanto haz lo que está en tu poder, pero no puedes eximirte.
(24) Noviembre – 1 XI 1937
Hoy, después de las vísperas, la procesión fue al cementerio; yo no pude ir porque estaba de guardia en la puerta, pero eso no me impidió rezar por las queridas almas. Cuando la procesión volvió del cementerio a la capilla, mi alma sintió la presencia de muchas almas. Comprendí la gran justicia de Dios y que cada uno tiene que pagar hasta el último céntimo.
El Señor me ha dado la oportunidad de ejercitarme en la paciencia por medio de una persona con la cual cumplo la misma tarea. Es tan lenta que todavía no he visto una persona tan lenta como ella; hay que armarse de gran paciencia para escuchar su plática aburrida.
5 XI. Esta mañana vinieron a la puerta cinco desempleados que querían entrar a toda costa. La Hermana N. tras discutir con ellos y sin poder despedirlos, vino a la capilla (25) a hablar con la Madre quien [358] me ordenó ir. Estaba aún lejos de la puerta cuando oí sus insistentes golpes en ella. En un solo momento me invadieron dudas y temor, no sabia si abrirles o responder por la mirilla como había hecho la Hermana N. Pero, de repente oí una voz en el alma: Ve y ábreles la puerta y conversa con ellos con la misma dulzura con la que hablas Conmigo. Abrí la puerta enseguida y me acerqué al más amenazador y me puse a hablarle con tanta dulzura y serenidad que ellos mismos no sabían qué hacer y también empezaron a hablar con gentileza y dijeron: ¿Qué hemos de hacer? Si el convento no puede darnos trabajo. Y se han ido en paz. He sentido claramente que Jesús, al que había recibido en la Santa Comunión una hora antes, obró en sus corazones a través de mí. Oh, qué bello es obrar bajo la inspiración de Dios.
Hoy me sentía peor y fui a la Madre Superiora con la intención de pedirle permiso de poder acostarme. Pero antes de pedirle permiso (26) de acostarme, la Madre Superiora me dijo: Hermana, debe arreglárselas sola en la puerta, porque me llevo la niña para la col, ya que no hay nadie para ese trabajo. Contesté que estaba bien y Salí de la habitación. Al llegar a la puerta me sentí extrañamente fuerte y cumplí con mi deber durante todo el día y me sentí bien. Experimenté el poder de la santa obediencia.
10 XI [1937]. Cuando la querida Madre me enseñó este librito [359] en el cual están la coronilla y las letanías junto con la novena, pedí a la Madre que me lo dejara hojear. Mientras lo hojeaba, Jesús me hizo saber interiormente que: Ya muchas almas han sido atraídas a Mi amor por esta imagen. Mi misericordia actúa en las almas mediante esta obra. Supe que muchas almas han experimentado la gracia de Dios.
Supe que la Madre Superiora cargaría una cruz bastante pesada unida a sufrimientos físicos, pero que no durará mucho tiempo.
(27) + Se me ocurrió la idea de no tomar la medicina a cucharita llena sino un poco a la vez, porque era cara. En el mismo momento escuché una voz: Hija Mía, no Me gusta tal comportamiento, acepta con agradecimiento todo lo que te doy a través de tus Superioras y de este modo Me agradarás más.
+ Cuando murió Sor Doménica [360], a eso de la una de la noche, vino a verme y me avisó que había muerto. Recé por ella con fervor. A la mañana siguiente las hermanas me dijeron que ya había muerto, contesté que ya lo sabía porque había venido a verme. La hermana enfermera [361] me pidió que ayudara a vestirla. En un momento cuando me quedé con ella, el Señor me reveló que sufría todavía en el purgatorio. Redoblé mis oraciones por ella, pero a pesar del fervor con el cual rezo siempre por las hermanas difuntas, confundí los días y en vez de ofrecer tres días de oraciones como prescribe la regla, por error ofrecí dos. Al cuarto día me recordó que todavía le debía unas oraciones, y que las necesitaba. En seguida (28) formulé la intención de ofrecer un día entero por ella, pero no solamente ese día, sino más, según me sugería el amor al prójimo.
Debido a que Sor Doménica después de morir tenia un aspecto tan bonito que no daba la impresión de cadáver, algunas hermanas expresaron la duda: ¿Estará, acaso, en letargo? Y una de las hermanas me dijo ir con ella y poner un espejito ante su boca para ver si se empañaba, ya que si estuviera viva se empañaría. Dije que sí e hicimos lo que habíamos dicho, pero el espejito no se empañó, aunque nos pareció que realmente se había empañado. Sin embargo, el Señor me hizo saber cuánto eso le había disgustado y fui amonestada severamente a no obrar jamás contra el convencimiento interior. Me humillé profundamente ante el Señor y le pedí perdón.
Veo a cierto sacerdote que Dios ama mucho, pero Satanás lo odia terriblemente porque lleva muchas almas a una santidad elevada y tiene (29) en cuenta únicamente la gloria de Dios. Pero pido a Dios que no le falte paciencia con quienes le llevan continuamente la contraria. Satanás, allí donde no puede hacer daño el mismo, se sirve de los hombres.
19 XI. Hoy, después de la Santa Comunión Jesús me dijo cuánto desea venir a los corazones humanos. Deseo unirme a las almas humanas. Mi gran deleite es unirme con las almas. Has de saber, hija Mía, que cuando llego a un corazón humano en la Santa Comunión, tengo las manos llenas de toda clase de gracias y deseo dárselas al alma, pero las almas ni siquiera Me prestan atención, Me dejan solo y se ocupan de otras cosas. Oh, qué triste es para Mi que las almas no reconozcan al Amor. Me tratan como una cosa muerta. He contestado a Jesús: Oh tesoro de mi corazón, único objeto de mi corazón y todo el deleite de mi alma, deseo adorarte en mi corazón tal y como eres adorado en el trono de Tu gloria eterna. Mi amor Te (30) desea compensar, al menos en pequeña parte, por la frialdad de un gran numero de almas. Oh Jesús, he aquí mi corazón que es Tu morada a la que nada tiene acceso. Tú Mismo descansa en él como en un bello jardín. Oh Jesús mío, hasta pronto, ya debo ir al trabajo, pero Te manifestaré mi amor con el sacrificio sin omitir ni dejar que se me escape ninguna ocasión para ello.
Cuando salí de la capilla la Madre Superiora me dijo: Hermana, usted no irá a la clase de catecismo [362], sino que va a estar de guardia. Está bien, Jesús, así pues, durante todo el día tuve excepcionalmente muchas ocasiones para hacer sacrificios, no omití ninguna, gracias a la fuerza de ánimo que saqué de la Santa Comunión.
Hay momentos en la vida cuando el alma se encuentra en un estado en que casi no comprende las palabras humanas, todo la cansa y nada la calma menos una plegaria fervorosa. En una oración fervorosa el alma encuentra alivio y aunque quisiera explicaciones de las criaturas, estas mismas le procurarían solamente una mayor inquietud.
(31) + Durante una oración aprendí cuánto es agradable a Dios el alma del Padre Andrasz. Es un verdadero hijo de Dios. En pocas almas esta filiación de Dios se evidencia tan claramente y es porque tiene una devoción especialísima a la Madre de Dios.
Oh Jesús mío, aunque siento un gran apremio, no puedo dejarme llevar por él y eso para no estropear Tu obra con mi prisa. Oh Jesús mío, me haces conocer Tus misterios y quieres que los trasmita a otras almas. Ya dentro de poco se abrirá para mí la posibilidad de actuar. Mi misión comenzará ya sin obstáculos en el momento en que parecerá completamente destruida. Tal es para esto la voluntad de Dios que no cambiará a pesar de que muchas personas estarán en contra, pero nada logrará cambiar la voluntad de Dios.
Veo al Padre Sopocko, cuánto su mente está ocupada y trabaja por la causa de Dios [363] ante los dignatarios de la Iglesia para presentar los deseos divinos. Gracias a sus diligencias una nueva (32) luz resplandecerá en la Iglesia de Dios para el consuelo de las almas. Aunque de momento su alma está colmada de amargura como en recompensa por los esfuerzos que hace para Dios, pero no será así. Veo su gozo que no será perjudicado por nada; Dios le dará una parte de este gozo ya aquí en la tierra. No he encontrado igual fidelidad a Dios que aquella por la cual se distingue esta alma.
Hoy, en el refectorio, durante la cena he sentido la mirada de Dios al fondo de mi corazón. Una presencia tan viva ha penetrado mi alma que durante un momento no me daba cuente donde estaba. La dulce presencia de Dios inundaba mi alma y en algunos momentos no comprendía lo que me decían las hermanas.
Todo lo bueno que hay en mi es gracias a la Santa Comunión, le debo todo. Siento que este sagrado fuego me ha transformado totalmente. Oh, cuánto me alegro de ser Tu morada, oh Señor; mi corazón es un templo en que permaneces continuamente…..
(33) JMJ
Oh Jesús, deleite de mi alma, Pan de los ángeles,
Todo mi ser se sumerge en Ti
Y vivo de Tu vida divina, como los elegidos en el cielo,
Y la autenticidad de esta vida no cesará aunque descanse en la tumba.
Oh Jesús, Eucaristía, Dios inmortal,
Que permaneces continuamente en mi corazón,
Y cuando estás conmigo, ni siquiera la muerte puede dañarme.
El amor me dice que Te veré al final de la vida.
Rebosada de Tu vida divina,
Miro tranquila hacia los cielos abiertos para mí,
Y la muerte avergonzada se irá con nada,
Porque Tu vida divina está encerrada en mi alma.
Y aunque por tu santa voluntad, oh Señor,
La muerte ha de tocar mi cuerpo,
Deseo que esta separación suceda cuanto antes,
Ya que con ella entraré en la vida eterna.
Oh Jesús, Eucaristía, vida de mi alma,
Tú me has elevado a las esferas eternas,
Por la Pasión y la agonía entre atroces tormentos.
1394 (34) 26 [XI 1937]
Retiro espiritual mensual de un día.
Durante estos ejercicios espirituales el Señor me ha dado la luz de un más profundo conocimiento de su voluntad y al mismo tiempo del total abandono a esta santa voluntad de Dios. Esta luz me ha fortalecido en una paz profunda, dándome a comprender que no debo tener miedo de nada menos el pecado. Cualquier cosa que Dios me envíe, la aceptaré con una total sumisión a su santa voluntad. Dondequiera que Él me ponga, trataré de cumplir fielmente su santa voluntad y todo lo que le agrade, siempre que esté en mi poder, aunque esta voluntad de Dios fuera para mi dura y pesada como lo fue la voluntad del Padre celestial para con Su Hijo que rezaba en el Huerto de los Olivos. Pues, me he dado cuenta de que si la voluntad del Padre celestial se cumple de este modo en Su amadísimo Hijo, entonces precisamente de este mismo modo se cumplirá también en nosotros; sufrimientos, persecuciones, ultrajes, deshonor con todo esto mi alma se asemeja a Jesús. Y cuanto mas grande es el sufrimiento, tanto mejor veo que me asemejo a Jesús. Éste es el camino mas seguro. Si otro camino fuera mejor, Jesús me lo indicaría. Los sufrimientos no me (35) quitan la paz en absoluto; pero por otra parte, aunque gozo de una paz profunda, no obstante esta paz profunda no me quita la sensación del sufrimiento. Aunque, a veces, tengo la cara inclinada hacia la tierra y las lágrimas corren en abundancia, sin embargo, en ese mismo momento mi alma goza de una paz profunda y de felicidad……
1395 Deseo esconderme en tu misericordiosísimo Corazón como una gota de rocío en el cáliz. Enciérrame en este cáliz para protegerme del frío de este mundo. Nadie comprenderá la felicidad en la cual se deleita mi corazón en el escondite, a solas con Dios.
Hoy escuché en el alma una voz: Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mi, habla de Mi gran misericordia.
El Señor me ha dicho: La pérdida de cada alma Me sumerge en una tristeza mortal. Tú siempre Me consuelas cuando (36) rezas por los pecadores. Tu oración quemas Me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada.
Se acerca el Adviento, deseo preparar mi corazón para la venida del Señor Jesús con la docilidad y el recogimiento del espíritu, uniéndome a la Santísima Virgen e imitando fielmente su virtud de la docilidad por la cual encontró complacencia a los ojos de Dios Mismo. Confío que a su lado perseveraré en este propósito.
Por la noche, al entrar por un momento en la capilla sentí una tremenda espina en la cabeza. Eso duró poco tiempo, pero su punzada fue tan dolorosa que en un momento mi cabeza se cayó sobre el comulgatorio, me parecía que la espina me penetraba en el cerebro; pero eso es nada, todo para las almas, para impetrarles la misericordia de Dios.
Vivo de hora en hora, no sé proceder de otro modo. El momento actual deseo aprovecharlo de manera mejor posible cumpliendo fielmente todo lo que él me ofrece. Me abandono a Dios en todo con inquebrantable confianza.
(37) Ayer recibí una carta del Padre Sopocko. Supe que la causa de Dios si progresa aunque lentamente. Me alegro de ello muchísimo y he redoblado mis plegarias por toda esta obra. He conocido que en el momento actual, respecto a esta obra, Dios exige de mi, oración y sacrificio; mi acción podría realmente destruir los proyectos de Dios tal y como me escribió el Padre Sopocko en la carta de ayer. Oh Jesús mío, concédeme la gracia de ser un instrumento ciego en tus manos. He conocido de la carta cuánta luz Dios concede a este sacerdote; eso me afirma en la convicción de que Dios llevará a cabo esta obra a través de él a pesar de las contrariedades que se multiplican. Sé bien que cuanto más bella y más grande es la obra, tanto mas tremendas son las tempestades que se desencadenan contra ella.
En sus inescrutables designios Dios permite a veces que quienes han emprendido los mayores esfuerzos por alguna obra, generalmente no gozan de los frutos de esta obra aquí en la tierra. Dios conserva todo su goce para la eternidad; pero, a pesar de todo, a veces Dios da a conocer cuánto le son agradables los esfuerzos (38) de tales almas y aquellos momentos fortalecen las almas para los nuevos combates y pruebas. Éstas son las almas que mas se parecen al Salvador el cual en su obra fundada en la tierra probó solamente amargura.
Oh Jesús mío, seas bendito por todo; me alegro de que se cumpla Tu santísima voluntad, eso me basta absolutamente para ser feliz.
Oh Jesús oculto, en Ti [esta] toda mi fuerza. Ya en los años más tempranos Jesús en el Santísimo Sacramento me ha atraído hacia Si. A los siete años, cuando estaba en las vísperas y el Señor Jesús estaba expuesto en la custodia, entonces, por primera vez se me comunicó el amor de Dios y llenó mi pequeño corazón y el Señor me hizo comprender las cosas divinas; a partir de aquel día hasta hoy mi amor al Dios oculto ha crecido hasta alcanzar la mas estrecha intimidad. Todo el poder de mi alma procede del Santísimo Sacramento. Todos los momentos libres los paso conversando con Él; Él es mi Maestro.
(39) 30 XI [1937]. Una noche, mientras subía por la escalera, de repente me invadió un extraño tedio de todo lo divino. Entonces oí a Satanás que me decía: No pienses nada de la obra, Dios no es tan misericordioso como tú dices. No reces por los pecadores, porque ellos serán condenados a pesar de todo y por esta obra de misericordia tú misma te expones a ser condenada. De esta misericordia de Dios no hables nunca con el confesor y especialmente con los Padres Sopocko y Andrasz. En ese momento la voz tomó el aspecto del Ángel Custodio. Entonces contesté: Sé quien eres, el padre de la mentira [364]. Hice la señal de la santa cruz y aquel ángel desapareció con gran estrépito y rabia.
Hoy, el Señor me ha dado a conocer interiormente que no me abandonará. Me ha dado a conocer su Majestad y su santidad y al mismo tiempo su amor y su misericordia hacia mi y un mas profundo conocimiento de mi miseria; sin embargo esta gran miseria mía no me priva de la confianza, sino al contrario, en la medida en que conozco mi miseria fortalece (40) mi confianza en la Divina Misericordia. He comprendido que todo depende del Señor, sé que nadie me tocará ni siquiera un pelo sin su voluntad.
Hoy, mientras recibía la Santa Comunión he visto una Hostia viva en el cáliz, la cual el sacerdote me la dio. Al volver a mi lugar, he preguntado al Señor: ¿Por qué una [sola] viva? Si estás igualmente vivo en todas las Hostias. El Señor me contestó: Es así, soy el Mismo en todas las Hostias, pero no todas las almas Me reciben con una fe tan viva como la tuya, hija Mía, y por eso no puedo obrar en sus almas igual que en tu alma.
Santa Misa celebrada por el Padre Sopocko. Durante esta Misa a la que asistía, vi al pequeño Jesús que tocando con un dedito la frente de aquel sacerdote, me dijo: Su mente está unida estrechamente a Mi mente; así que, quédate tranquila por Mi obra, (41) no le permitiré equivocarse y tú no hagas nada sin su permiso. Llenando así mi alma de gran tranquilidad en cuanto a toda esta obra.
+ Hoy, el Señor Jesús me hace consciente de Si Mismo y de su más tierno amor y del cuidado que tiene de mí en una comprensión profunda de que todo depende de su voluntad y que permite algunas dificultades únicamente para nuestros meritos, para que se manifieste claramente nuestra fidelidad. Al mismo tiempo recibí la fuerza para sufrir y negarme a mi misma.
Hoy es la vigilia de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen Maria. Durante la comida, en un solo momento, Dios me hizo saber la grandeza de mi destino, es decir, me hizo saber la cercanía de Dios que no me será quitada por los siglos; [me lo hizo conocer] de manera tan viva y evidente que durante mucho tiempo he permanecido profundamente sumergida en su viva presencia humillándome delante de su grandeza.
+
(42) JMJ
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de verdad y de luz,
Vive en mi alma constantemente con Tu gracia divina.
Que Tu soplo disipe las tinieblas,
Y que las buenas obras se multipliquen en tu luz.
Espíritu de Dios, Espíritu de amor y de misericordia,
Que infundes en mi corazón el bálsamo de confianza,
Tu gracia afirma mi alma en el bien,
Dándole la fuerza irresistible, la perseverancia.
Oh Espíritu de Dios, Espíritu de paz y de alegría,
Que confortas mi corazón sediento
Y viertes en él la fuente viva del amor de Dios,
Y lo haces impávido para la batalla.
Oh Espíritu de Dios, huésped amabilísimo de mi alma,
Por mi parte deseo ser fiel a Ti.
Tanto en los días de alegría como en los tormentos,
Deseo siempre vivir en Tu presencia, oh Espíritu de Dios.
O Espíritu de Dios que penetras mi ser en su totalidad,
Y me das a conocer Tu vida divina, trina,
Y me confías los secretos de Tu esencia divina,
Y unida a Ti de este modo, viviré por la eternidad.
(43) + Con gran celo me he preparado para celebrar la fiesta de la Inmaculada concepción de la Madre de Dios. He prestado más atención al recogimiento del espíritu y meditando sobre este privilegio exclusivo de Ella; así que todo mi corazón se sumergía en Ella, agradeciendo a Dios por haber concedido a Maria este gran privilegio.
1413 Me he preparado no solamente con la novena común que hace toda la Comunidad, sino que me he propuesto además saludarla mil veces al día, rezando cada día en su honor mil Avemarías durante nueve días.
+ Ya es la tercera vez que hago esta novena a la Virgen Maria que consiste en rezar mil Avemarías diarias, es decir nueve mil saludos forman toda la novena. No obstante, aunque la he hecho ya tres veces en mi vida, y dos veces fueron cuando cumplía mis deberes, no he perjudicado en nada mis tareas cumpliéndolas con máxima exactitud, y además [la he hecho] fuera de los ejercicios de piedad, o sea ni durante la Santa Misa, ni durante la bendición, he rezado estas Avemarías. Una vez hice esta novena cuando (44) estaba en el hospital. Más hace el que quiere que el que puede. Fuera del recreo, rezaba y trabajaba; en esos días no he pronunciado ni una sola palabra que no fuera absolutamente necesaria, pero tengo que reconocer que esto requiere mucha atención y esfuerzo, mas para honrar a la Inmaculada no hay nada que sea demasiado.
1414 Solemnidad a la Inmaculada Concepción. Antes de la Santa Comunión he visto a la Santísima Madre de una belleza inconcebible. Sonriéndome me dijo: Hija Mía, por mandato de Dios, he de ser tu madre de modo exclusivo
y especial, pero deseo que también tu seas Mi hija de modo especial. Deseo, amadísima hija Mía, que te ejercites en tres virtudes que son mis preferidas y que son las mas agradables [a] Dios: la primera es la humildad, humildad y todavía una vez mas humildad. La segunda virtud es la pureza; la tercera es el amor a Dios. Siendo Mi hija tienes que resplandecer de estas virtudes de modo especial. Tras la conversación me abrazó a su corazón y desapareció.
Cuando he vuelto en (45) mi, mi corazón ha sido atraído extrañamente a las virtudes y me ejercito en ellas fielmente, están como esculpidas en mi corazón. Ese ha sido un gran día para mi, ese día he estado como en una contemplación continua en la que el solo recordar esta gracia me introducía en una contemplación nueva y durante el día entero he permanecido dando gracias sin terminar nunca porque el recuerdo de esta gracia empujaba mi alma a sumergirse nuevamente en Dios….
Oh Señor mío, mi alma es la más miserable y Tu Te humillas a ella tan bondadosamente. Veo claramente Tu grandeza y mi pequeñez y por eso me alegro de que seas tan poderoso e inmenso y me alegro enormemente de ser yo tan pequeña.





Oh Cristo doliente, salgo a Tu encuentro; siendo Tu esposa tengo que ser semejante a Ti. El manto de la ignominia que Te ha cubierto tiene que cubrirme también a mí. Oh Cristo, tú sabes con qué ardor deseo hacerme semejante a Ti. Haz que toda Tu Pasión sea también mía, que todo (46) Tu dolor se vierta en mi corazón. Confío que suplirás esto en mí de modo que Tú consideres oportuno.
+ Hoy [es] la adoración nocturna. No puedo participar en ella por mi salud débil, pero antes de dormirme me uní a las hermanas que estaban en la adoración. Entre las cuatro y las cinco, de pronto fui despertada, oí una voz diciendo que tomara parte [en la oración] con las personas que estaban en la adoración. Conocí que entre las personas que estaban en la adoración había un alma que rezaba por mí.
Al sumergirme en la oración, fui trasladada en espíritu a la capilla y vi al Señor Jesús expuesto en la custodia; en lugar de la custodia veía el rostro glorioso del Señor y el Señor me dijo: Lo que tú ves [en] realidad, estas almas lo ven a través de la fe. Oh, qué agradable es para Mi su gran fe. Ves que aparentemente no hay en Mi ninguna traza de vida, no obstante, en realidad ella existe en toda su plenitud y además encerrada en cada Hostia. Pero para que Yo pueda obrar en un alma, el alma debe tener fe. Oh, cuánto Me agrada la fe viva.
Tuvieron esta adoración (47) la Madre Superiora y también otras hermanas. Pero conocí que la oración de la Madre Superiora sacudió el cielo. Me alegro de que haya almas tan agradables a Dios.
Al día siguiente, cuando durante el recreo pregunté ¿qué hermanas habían tenido la adoración entre las cuatro y las cinco?, una de las hermanas exclamó: ¿Por qué quiere saberlo? ¿Seguramente habrá tenido alguna revelación? Me callé y no dije nada más y aunque fui interrogada por la Madre Superiora, no pude contestar ya que el momento no era oportuno.
Una vez, una de las hermanas me confesó que pensaba elegir a cierto sacerdote como su director espiritual. Muy contenta me lo comunicó pidiendo que rezara según esa intención, cosa que prometí. Mientras rezaba supe que esa alma no sacaría ningún provecho espiritual de aquella dirección. Y durante el siguiente encuentro esa alma me habló de su alegría por aquella dirección espiritual.
Yo compartí su alegría, sin embargo, cuando ella (48) se alejó, fui amonestada severamente. Jesús me dijo que le contestara lo que Él me había hecho conocer en la oración, lo cual hice en la primera ocasión, a pesar de que me costó mucho.
Hoy he sentido el dolor de la corona de espinas durante un breve momento. Fue cuando rezaba delante del Santísimo Sacramento por cierta alma. De pronto he sentido un dolor tan violento que mi cabeza se cayó sobre el comulgatorio; ese momento ha sido breve, pero muy doloroso.
Oh Cristo, dame las almas. Envía sobre mi todo lo que quieras, pero a cambio, dame las almas. Deseo la salvación de las almas, deseo que las almas conozcan Tu misericordia. No tengo nada para mi, porque he distribuido todo entre las almas, así que en el día de juicio me presentaré delante de Ti sin nada, porque he distribuido todo entre las almas y por eso no tendrás de qué juzgarme y ese día nos encontraremos: el amor con la misericordia……


+
(49) JMJ
Oh Jesús oculto, vida de mi alma,
Objeto de mi ferviente deseo,
Nada apagará Tu amor en mi corazón,
Me lo asegura la fuerza de nuestro amor mutuo.
Oh Jesús oculto, glorioso anticipo de mi resurrección,
En Ti se centra toda mi vida,
Tú, Hostia, me haces capaz de amar eternamente.
Y sé que también Tú me amarás como a Tu hija.
Oh Jesús oculto, mi purísimo amor,
Mi vida Contigo iniciada ya aquí en la tierra,
Se manifestará en toda su plenitud en la eternidad futura,
Porque nuestro amor reciproco nunca cambiará.
Oh Jesús oculto, mi alma Te desea sólo a Ti,
Tu eres para mi mas que las delicias del cielo.
Más que todos los dones y gracias mi alma te espera sólo a Ti,
Que vienes a mí bajo la apariencia del pan.
Oh Jesús oculto, toma ya mi corazón sediento de Ti,
Que arde por Ti con el puro fuego de serafín,
Camina por la vida siguiente Tus huellas, invencible,
Y con la frente alta como un caballero, a pesar de que soy una joven débiles.
(50) Desde hace un mes me siento peor, y con cada expectoración siento la descomposición en los pulmones. A veces sucede que siento la descomposición total de mi propio cadáver; es difícil expresarlo grande que es este sufrimiento. Aunque con la voluntad lo acepto decididamente, no obstante para la naturaleza es un gran sufrimiento, mayor que llevar el cilicio y flagelarse a sangre. Aumentaba cuando iba al refectorio; hacia grandes esfuerzos para comer algo, ya que las comidas me causaban nauseas. En esa época empezaron también unos dolores en los intestinos, todos los platos mas picantes me causaban tremendos dolores; pues más de una noche me retorcía entre terribles dolores y lagrimas a favor de los pecadores.
No obstante, pregunté al confesor qué debía hacer: ¿seguir sufriendo por los pecadores o pedir a la Madre Superiora una excepción para tomar comidas más ligeras? El confesor decidió que debía pedir a las Superioras las comidas ligeras; e hice según las indicaciones del confesor viendo que esa humillación era más agradable a Dios.
(51) Un día me vino la duda de si era posible sentir continuamente la descomposición del organismo y al mismo tiempo andar y además trabajar, ¿no era, acaso, una ilusión? Pero, por otra parte, no podía ser una ilusión porque me causaba un tremendo sufrimiento. Mientras pensaba en eso, vino una de las hermanas para conversar un momento. Tras algunos minutos hizo una horrible mueca y me dijo: Hermana, yo siento aquí el olor a cadáver. Se sorprendió mucho, pero dijo que no podía soportarlo más. Cuando se alejó comprendí que Dios había dado esa sensación a aquella hermana para que yo no tuviera dudas y que de modo simplemente milagroso ocultaba ese sufrimiento mío a toda la Comunidad. Oh Jesús mío, solamente Tú conoces la profundidad de mi sacrificio.
No obstante, en el refectorio tuve que soportar más de una sospecha de ser yo caprichosa. Entonces, como siempre, voy rápidamente al tabernáculo, me inclino delante del (52) copón y saco fuerzas para conformarme a la voluntad de Dios. Lo que he escrito todavía no es todo.
Hoy, durante la confesión, [el Padre] partiendo conmigo espiritualmente el "oplatek", me ha deseado lo siguiente: Sea fidelísima a la gracia de Dios, además impetre la misericordia de Dios para usted y para el mundo entero, porque todos necesitamos mucho, mucho, la Divina Misericordia.
Dos días antes de las fiestas, en el refectorio fueron leídas las siguientes palabras: "Mañana [es] el nacimiento de Jesucristo según la carne" [365]. A estas palabras mi alma fue traspasada por la luz y el amor de Dios; conocí más profundamente el misterio de la Encarnación,. Qué grande es la Misericordia de Dios que se encierra en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.
Hoy el Señor me ha hecho conocer su ira contra la humanidad que por sus pecados merece que sus días sean acortados, pero también aprendí que la existencia del mundo la sostienen las almas elegidas, es decir, las ordenes religiosas. Ay del mundo si faltan las ordenes religiosas.
+
(53) JMJ
Cumplo cada acción de cara a la muerte,
La realizo ahora tal como deseo verla en mi última hora.
Aunque la vida pase rápido como el viento
Ninguna acción emprendida por Dios se perderá.
Siento la descomposición total de mi organismo,
Aunque sigo viviendo y trabajando todavía.
La muerte no será para mí una tragedia,
Porque la siento desde hace mucho tiempo.
Aunque para la naturaleza es muy penoso
Sentir continuamente su propio cadáver,
Pero no es tan temible si la luz de Dios ha penetrado el alma,
Porque se despiertan en ella fe, esperanza, amor y arrepentimiento.
Cada día hago grandes esfuerzos
Para participar en la vida comunitaria,
Y con ello impetrar gracias para la salvación de las almas,
Protegiéndolas con mis sacrificios contra el fuego del infierno.
Es que para la salvación aunque sea de una sola alma,
Merece la pena sacrificarse durante toda la vida
Y soportar los más grandes sacrificios y tormentos
Viendo lo grande que es la gloria que Dios recibe por ello.



(54) + Señor, aunque me das a conocer a menudo los truenos de Tu indignación, sin embargo Tu ira desaparece frente a un alma que se humilla. Aunque eres grande, Señor, no obstante Te dejas vencer por un alma sumisa y profundamente humilde. Oh humildad, virtud preciosísima, qué pocas son las almas que te poseen. En todas partes veo solamente la apariencia de esta virtud, pero no veo la virtud misma. Aniquílame, oh Señor, a mis propios ojos para que pueda encontrar gracia a Tus santos ojos.
+ Vigilia (1937). Después de la Santa Comunión la Madre de Dios me hizo conocer la preocupación que tenia en el corazón por el Hijo de Dios. Pero esa preocupación estaba llenísima de tal aroma de sumisión a la voluntad de Dios que yo la llamaría más bien deleite y no preocupación. Comprendí cómo mi alma debe aceptar cualquier voluntad de Dios. Es lastima que no sepa describirlo tal y como lo conocí. Durante el día entero mi alma permaneció en un recogimiento mas profundo del cual nada la pudo sacar, ni los deberes ni las relaciones que tuve con laicos.
(55) Antes de la cena entré un momento en la capilla para compartir espiritualmente el "oplatek" con las personas que me aman y son queridas a mi corazón, pero que estaban lejos. Primero me sumergí en una oración profunda y pedí al Señor gracias para ellas y después para cada una individualmente. Jesús me hizo saber cuánto le agradaba eso, y una alegría aun mayor llenó mi alma por ver que Dios ama particularmente a los que nosotros amamos.
+ Cuando entré en el refectorio, durante la lectura toda mi alma fue sumergida en Dios. Vi interiormente la mirada de Dios [dirigida] a nosotros con gran agrado. Me quedé a solas con el Padre celestial. En aquel mismo instante conocí mas profundamente las tres Personas Divinas que contemplaremos durante toda la eternidad y después de millones de años nos daremos cuenta de haber apenas comenzado nuestra contemplación. Oh qué grande es la misericordia de Dios que admite al hombre a una (56) participación tan grande en su divina felicidad, pero al mismo tiempo un gran dolor traspasa mi corazón por el hecho de que muchas almas han despreciado esta felicidad.
Cuando comenzamos a compartir el "oplatek", reinó un amor sincero y reciproco. La Madre Superiora me felicitó con estas palabras: Hermana, las obras de Dios van despacio, pues no tenga prisa. En general, todas las hermanas me desearon con sinceridad las cosas que yo anhelaba grandemente. Vi que las felicitaciones surgían verdaderamente del corazón, excepto una hermana que bajo sus palabras escondió malicia, pero eso no me hizo sufrir mucho porque mi alma estaba llenísima de Dios; sin embargo me iluminó sobre el porqué Dios se comunica tan poco a aquella alma y conocí que ella siempre se buscaba a si misma hasta en las cosas santas. Oh qué bueno es el Señor que no me permite extraviarme y sé que me custodiará celosamente, pero sólo mientras permanezca pequeña, porque a Él, Soberano Excelso, le gusta tratar con los pequeños, mientras a los grandes los observa desde lejos y se les opone.
(57) Si bien quise velar un poco antes de la Misa de Medianoche, no pude, me dormí en seguida, también porque me sentía muy débil; pero cuando tocaron las campanas para la Misa de Medianoche me levanté inmediatamente aunque me vestí con gran esfuerzo, ya que a cada momento me sentía desmayar.
+ Cuando vine a la Misa de Medianoche, una vez empezada la Santa Misa, me sumergí toda en un profundo recogimiento en el cual vi el portal de Belén lleno de gran claridad. La Virgen Santísima envolvía a Jesús en los pañales, absorta en gran amor; San José, en cambio, todavía dormía. Sólo cuando la Virgen colocó a Jesús en el pesebre, entonces la luz divina despertó a José que también se puso a orar. Sin embargo, un momento después me quedé a solas con el pequeño Jesús que extendió sus manitas hacia mí y comprendí que fue para que lo tomara en brazos. Jesús estrechó su cabecita a mi corazón y con una mirada profunda me hizo comprender que estaba bien así. En aquel momento Jesús desapareció y sonó la campanilla para (58) la Santa Comunión. Mi alma se desmayaba de alegría.
Sin embargo, al final de la Santa Misa me sentía tan débil que tuve que salir de la capilla y volver a mi celda. No pude participar con el té con la Comunidad. No obstante mi alegría fue grande durante toda la fiesta, porque mi alma permanecía unida al Señor sin cesar. Conocí que cada alma quisiera gozar de las alegrías divinas, pero no quiere renunciar de ningún modo de las alegrías humanas mientras que estas dos cosas son absolutamente incompatibles.
Durante este periodo de festividades he sentido que ciertas almas rezan por mí. Me alegro de que ya aquí en la tierra exista tal unión y conocimiento espiritual. Oh Jesús mío, sea gloria a Ti por todo.
En los más grandes tormentos del alma siempre estoy sola: pero no sola, porque estoy Contigo, oh Jesús, mas aquí me refiero a los hombres. Ninguna persona entiende mi corazón, sin embargo ahora eso no me extraña, pero antes si me sorprendía cuando mis intenciones (59) eran condenadas y mal interpretadas, ahora eso no me extraña nada. Los hombres no saben percibir el alma, ellos ven el cuerpo y juzgan según el cuerpo; pero los pensamientos de Dios están tan lejos de nuestros pensamientos como el cielo está lejos de la tierra. Yo misma he experimentado que es bastante frecuente que [366] [….]
El Señor me dijo: Que no te interese nada cómo se comportan los demás, tú, compórtate como Yo te ordeno: has de ser un vivo reflejo de Mí a través del Amor y la Misericordia. Contesté: Pero, Señor, a menudo abusan de mi bondad. No importa, hija Mía, no te fijes en eso, tú sé siempre misericordiosa para todos y especialmente para los pecadores.
+ Oh, cuánto Me duele que muy rara vez las almas se unan a Mi en la Santa Comunión. Espero a las almas y ellas son indiferentes a Mí. Las amo con tanta ternura y sinceridad y ellas desconfían de Mí. Deseo colmarlas de gracias y ellas no quieren aceptarlas. Me tratan como una cosa muerta, mientras que (60) Mi Corazón está lleno de Amor y Misericordia. Para que tú puedas conocer al menos un poco Mi dolor, imagina a la más tierna de las madres que ama grandemente a sus hijos, mientras que esos hijos desprecian el amor de la madre. Considera su dolor. Nadie puede consolarla. Ésta es solo una imagen débil y una tenue semejanza de Mi Amor.
Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo [367]; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde.
+
(61) JMJ Año 1938
Primero de enero
Bienvenido, Año Nuevo, en que mi perfección se refinará, Te agradezco de antemano, oh Señor, por todo lo que me envíe Tu bondad. Gracias por el cáliz de los sufrimientos del cual beberé cada día. No atenúes su amargura, oh Señor, sino que fortalece mis labios para que tomando la amargura sepa sonreír por amor a Ti, oh Maestro mío. Te agradezco por todos los consuelos y gracias que no soy capaz de enumerar y que todos los días fluyen sobre mí como el rocío de la mañana, silenciosa, inadvertidamente, de modo que no las perciba el ojo de ninguna criatura curiosa y de las cuales sabemos sólo Tú y yo, oh Señor. Por todo esto Te doy gracias ya hoy, porque en el momento en que me des el cáliz, mi corazón no será capaz, quizá, de agradecerte.
Así pues, con propósito lleno de amor, hoy me someto totalmente a Tu santa voluntad, oh Señor, y a Tus justísimo designios que para mi son siempre los más bondadosos y llenos de misericordia, aunque a veces no (62) los comprendo ni puedo penetrarlos. Oh Maestro mío, heme aquí, yo, confiándote completamente el timón de mi alma, guíala según Tu divina complacencia. Me encierro en Tu en Tu compasivo Corazón que es un mar de insondable misericordia.
+ Termino el año viejo con sufrimiento y empiezo el año nuevo también con sufrimiento. Dos días antes del año nuevo tuve que acostarme en la cama, me sentía muy mal, una fuerte tos me debilitó y me agotaron mucho los continuos dolores intestinales y nauseas. Aunque no podía asistir a los oficios comunitarios, no obstante, me unía en espíritu con toda la Comunidad. Cuando a las once de la noche las hermanas se levantaron para velar y saludar el Año Nuevo, desde el anochecer hasta medianoche yo me doblé de dolores. Uní mis sufrimientos a las plegarias de las hermanas que velaban en la capilla en expiación por las ofensas hechas a Dios por los pecadores.
Cuando dieron las doce, mi alma se sumergió en un recogimiento mas profundo y escuché en el alma una vez: (63) No tengas miedo, niña Mía, no estás sola, lucha con valor porque te sostiene Mi brazo; lucha por la salvación de las almas, invitándolas a confiar en Mi misericordia, ya que ésta es tu tarea en ésta y en la vida futura. Después de estas palabras comprendí más profundamente la Divina Misericordia. Será condenada solamente el alma que lo quiera, porque Dios no condena a nadie.
Hoy es la fiesta del Año Nuevo. Por la mañana me sentía tan mal que apenas pude ir a la celda vecina para la Santa Comunión. No pude ir a la Santa Misa, me sentía desmayar, por lo tanto hice la acción de gracias en la cama. Deseaba muchísimo ir a la Santa Misa y después de ella confesarme con el Padre Andrasz; sin embargo me sentía tan mal que no pude ir ni a la Santa Misa ni a confesarme, por esta razón mi alma sufrió mucho.
Después del desayuno vino la hermana enfermera [368] con la pregunta: ¿Por qué no ha ido usted, hermana, a la Santa Misa? Contesté que no había podido.
Sacudió la cabeza con desprecio y dijo: Una fiesta tan grande y usted no va a la Misa y salió de mi celda. Dos días estuve en la cama doblándome de dolores; no me visitó y al tercer día, cuando vino, (64) sin preguntarme siquiera si podía levantarme, en seguida con voz irritada [preguntó] ¿por qué no me había levantado para ir a la Santa Misa? Al quedarme sola intenté levantarme, pero otra vez me sentí desmayar, así que me quedé en la cama con toda tranquilidad. Sin embargo, mi corazón tenía mucho que ofrecer al Señor uniéndose a Él espiritualmente en la segunda Santa Misa. Después de la segunda Santa Misa la hermana enfermera vino a verme, pero esta vez con el termómetro, como enfermera. No tenía fiebre, pero estaba gravemente enferma y no podía levantarme. Entonces escuché un nuevo sermón, que no debía dejarme vencer por la enfermedad. Contesté que sabía que entre nosotras una es considerada gravemente enferma sólo cuando ya esta en agonía. Pero viendo que continuaba con sus moralejas contesté que de momento no necesitaba exhortaciones para ser mas diligente y nuevamente me quedé sola en la celda.
El dolor me estrechó el corazón y la amargura me inundó el alma y repetí estas palabras: ¡Bienvenido, Año Nuevo! ¡Bienvenido, cáliz de amargura! Oh Jesús mío, mi corazón se lanza hacia Ti, no obstante la gravedad de la enfermedad no me permite (65) participar físicamente en los oficios y soy acusada de pereza. El sufrimiento aumentó. Después del almuerzo entró de paso por un momento la Madre Superiora, pero se retiró en seguida. Pensaba pedir que viniera a la celda el Padre Andrasz para que pudiera confesarme; sin embargo me contuve de pedirlo por dos razones: primero para no dar motivo de murmuraciones como había sucedido anteriormente con la Santa Misa; segundo porque ni siquiera habría podido confesarme, ya que sentía que me habría echado a llorar como una niña. Un momento después vino una hermana y otra vez me llamó la atención de que en la estufa había leche con mantequilla ¿por qué no la toma, hermana? Contesté que no había quien me la sirviera.
+ Cuando se hizo de noche, los sufrimientos físicos aumentaron y se juntaron a ellos los sufrimientos morales. La noche y el sufrimiento. La solemne quietud nocturna me dio la posibilidad de sufrir libremente. Mi cuerpo se tendió sobre el árbol de la cruz, me doblé de terribles dolores hasta la once. Me trasladé espiritualmente al tabernáculo y abrí el copón apoyando mi cabeza en el borde del cáliz y todas las lagrimas (66) cayeron silenciosamente sobre el Corazón de Aquel que es el único que comprende el dolor y el sufrimiento. Y en ese sufrimiento experimenté dulzura y mi alma deseó esta dulce agonía que no habría cambiado por ningún tesoro del mundo. El Señor me concedió la fuerza del espíritu y el amor hacia aquellos por los cuales me viene el sufrimiento. He aquí el primer día del año.
También ese día sentí la oración de una bella alma que rezaba por mí dándome espiritualmente su bendición sacerdotal; de mi parte contesté con una oración ferviente.
+ Oh Señor benignísimo, eres tan misericordioso que juzgas a cada uno según su conciencia y conocimiento y no según las murmuraciones de los hombres. Mi espíritu está cada vez más arrebatado y alimentado de Tu sabiduría que conozco cada vez más profundamente y aquí se me revela aun más claramente la enormidad de Tu misericordia. Oh Jesús mío, todo este conocimiento produce en mi alma este afecto que me transformo en un fuego de amor hacia ti, oh Dios mío.
(67) + 2 I 1938. Hoy, mientras me preparaba a la Santa Comunión, Jesús exigió que escribiera mas, no solamente de las gracias que me concede, sino también de las cosas exteriores y eso para la consolación de muchas almas.
+ Después de esta noche de sufrimientos, cuando el sacerdote entró en la celda con el Señor Jesús, un ardor tan gran envolvió todo mi ser que sentía que si el sacerdote hubiera tardado un momento mas, Jesús Mismo habría escapado de su mano y habría venido a mi. Después de la Santa Comunión el Señor me dijo:
Si el sacerdote no Me hubiera traído a ti, Yo Mismo habría venido bajo la misma apariencia. Hija Mía, tus sufrimientos de esta noche han obtenido la gracia de la misericordia para un gran numero de almas.
+ Hija Mía, debo decirte algo. Contesté: Habla, Jesús, ya que estoy sedienta de Tus palabras. No Me gusta que te dejes guiar por las murmuraciones de las hermanas y que por esto no has podido confesarte con el Padre Andrasz en la celda; has de saber que con esto les has dado un motivo mayor para murmurar. (68) Humillándome grandemente pedí perdón al Señor. Oh Maestro mío, amonéstame, no me dejes pasar nada y no me dejes errar.
+ Oh Jesús mío, cuando no soy comprendida y mi alma está atormentada, deseo quedarme un momento a solas Contigo. Las palabras de los mortales no me consolarán; no me envíes, oh Señor, los mensajeros que me digan sólo lo que proviene de ellos, lo que les dicte su propia naturaleza. Tales consoladores me cansan mucho.
61 1938. Hoy, cuando el capellán ha traído al Señor Jesús, de la Hostia ha salido la luz golpeando con un rayo mi corazón, llenándome de un gran fuego de amor. Jesús me enseñó que debo responder con más fidelidad a las inspiraciones de la gracia, que mi vigilancia debe ser más sutil.
+ El Señor me ha hecho conocer también que muchos obispos estaban reflexionando sobre esta Fiesta [369], [también] un laico. Unos estaban entusiasmados por la obra divina, otros se mostraban incrédulos, pero, a pesar de todo, la obra de Dios salió (69) gloriosa. La Madre Irene [370] y la Madre Maria Josefa relataron algo delante de estos dignatarios, pero no fueron interrogadas tanto por la obra cuanto por mi misma. Ya no había dudas en cuanto a la obra, porque la gloria de Dios ya resonaba.
Hoy me siento mucho mejor, me alegro de que pueda contemplar mas cuando haga la hora santa. De repente oí la voz: No estarás sana y no aplaces el sacramento de la confesión, porque eso no Me agrada. No prestes mucha atención a las murmuraciones de los que te rodean. Me sorprendí, ya que hoy me siento mejor, pero no pensé más en eso. Cuando la hermana apagó la luz, empecé la hora santa. Sin embargo, a los pocos minutos comenzó a pasar algo con mi corazón. Hasta las once sufrí silenciosamente, pero después me sentía tan mal que desperté la Hermana N. que comparte el cuarto conmigo y me dio unas gotas que me aliviaron un poco el dolor así que pude acostarme. Ahora comprendo la advertencia del Señor. Decidí llamar a cualquier sacerdote al día siguiente y revelarle (70) los secretos de mi alma. Pero eso no es todo, rezando por los pecadores y ofreciendo todos los sufrimientos [sufrí los ataques del demonio]. El espíritu maligno no podía soportar esto.
[Se me presentó bajo la forma de fantasma y este] fantasma me dijo: No reces por los pecadores, sino por ti misma, porque serás condenada. Sin hacer caso alguno a Satanás, continuaba rezando con doble fervor por los pecadores. El espíritu maligno gritó de rabia: Oh, si tuviera poder sobre ti, y desapareció. Conocí que mi sufrimiento y mi oración tenían atado a Satanás y liberaron a muchas almas de sus garras.
Oh Jesús, amante de la salvación humana, atrae a todas las almas a la vida divina; que la grandeza de Tu misericordia sea glorificada aquí en la tierra y en la eternidad. Oh gran amante de las almas que en Tu inagotable compasión has abierto los beneficiosos manantiales de la misericordia para que se fortifiquen las almas débiles durante esta peregrinación por la vida. Tu misericordia, como un hilo de oro nos acompaña durante toda la vida y mantiene el contacto entre nuestro ser y Dios en cada aspecto; [Dios] no necesita nada para ser feliz, pues todo es (71) únicamente la obra de su misericordia. Mis sentidos se paralizan por la alegría cuando Dios me da a conocer más a fondo este gran atributo suyo, es decir su insondable misericordia.
7 I 1938. Primer viernes del mes. Por la mañana, durante la Santa Misa, vi por un momento al Salvador doliente. Lo que me extrañó fue que entre grandes tormentos Jesús estaba tan tranquilo. Comprendí que era una lección para mi sobre cómo debía comportarme exteriormente entre varios sufrimientos.
Durante un momento mas largo sentí el dolor en las manos, los pies y el costado. De repente vi a cierto pecador que se benefició de mis sufrimientos y se acercó al Señor. Todo por las almas hambrientas para que no se mueran de hambre.
+ Hoy me confesé con el capellán [371]; Jesús me consoló a través de este sacerdote. Oh Madre mía, Iglesia de Dios, tú eres la verdadera madre que comprende a sus hijos……
(72) Oh, qué bueno es que Jesús nos juzgue según nuestras conciencias y no según las habladurías y los juicios de los hombres. Oh bondad inconcebible, Te veo lleno de bondad también en el juicio mismo.
Aunque estoy débil y la naturaleza reclama un descanso, no obstante siento un soplo de la gracia para vencerme a mi misma y escribir, escribir para el consuelo de las almas que amo tanto y con las cuales compartiré toda la eternidad. Deseo tan ardientemente la vida eterna para ellas que todos los momentos libres, aunque tan cortitos, los aprovecho para escribir y esto tal y como Jesús desea.
8 I. Durante la Santa Misa tuve un conocimiento instantáneo sobre el Padre S. [372], sobre que nuestros esfuerzos comunes traen una gran gloria a Dios y aunque estamos lejos, a menudo estamos juntos porque nos une el mismo fin.
Oh Jesús mío, único deseo mío, si bien hoy deseaba recibirte en mi alma con un ardor más grande que (73) nunca, no obstante ni alma, precisamente hoy, está tan árida como nunca. Mi fe se fortalece, pues el fruto de Tu venida, oh Señor, será abundante. Aunque a veces llegas sin rozar mis sentidos, [porque] reinas en la parte mas alta [de mi]; pero a veces también los sentidos disfrutan de Tu llegada.
A menudo, le pido a Jesús la inteligencia iluminada por la fe. Lo expreso al Señor en estas palabras: Jesús, dame la inteligencia una gran inteligencia sólo par que pueda conocerte mejor; porque cuanto [373] más Te conozca, tanto mas ardientemente Te amaré. Jesús. Te pido una inteligencia poderosa para que pueda comprender las cosas divinas y elevadas, Jesús, dame una gran inteligencia con la que llegaré a conocer Tu esencia divina y Tu vida interior, trinitaria. Capacita mi mente con Tu gracia especial. Aunque yo conozco la capacitación por la gracia que me concede la Iglesia, no obstante existe un gran tesoro de gracias que tu, oh Señor, concedes cuanto Te lo pedimos. Y si mi súplica no Te agrada, Te pido que no me des inclinación a tal oración.
(74) Trato de conseguir la mayor perfección para ser util a la Iglesia. Mi unión con la Iglesia es muy amplia. Tanto la santidad como la caida de cada alma repercute en toda la Iglesia. Yo, observandome a mi misma y a los que estan cerca de mi, he comprendido qué gran influencia ejerzo sobre otras almas, no a traves de algunas hazañas heroicas, porque ellas son llamativas por si mismas, sino por los actos pequenos como el movimiento de la mano, la mirada y muchas otras cosas que no menciono, pero que si actuan y se reflejan en otras almas, lo que he observado yo misma.
Oh, qué bueno es que la regla imponga un silencio riguroso en los dormitorios y que no permita permanecer en ellos excepto una necesidad absoluta. Actualmente yo ocupo un pequeño cuarto donde dormimos dos, per en el elmomento en que me sentí indispuesta y tuve que acostarme, experimenté lo penoso que es cuando otra persona está continuamente en el dormitorio. Sor N. tenia un trabajo manual con el cual estaba sentada (75) en el dormitorio casi todo el tiempo y otra hermana venia a instruirla en ese trabajo. Es difícil describir cuánto eso me cansaba; tanto mas que cuando se está debil y se ha pasado la noche entre dolores, cada palabra resuena en el cerebro, y especialmente cuando los ojos empiezan a cerrarse por el sueño. ¡Oh regla, cuánto amor hay en ti!....
Durante las visperas, mientras se cantaba el Magnificat, con las palabras "mostró la fuerza de su brazo", un recogimiento mas profundo envolvió mi alma y conoci y comprendi que el Señor realizará pronto su obra en mi alma. Ahora no me extrana que el Señor no me haya descubierto todo antes.
+ ¿Por qué estás triste hoy, Jesús? Dime ¿quién ha causado Tu tristeza? Y Jesús me contestó: Las almas elegidas que no poseen Mi espiritu, que viven según la letra, esta letra la han puesto por encima de Mi espiritu, por encima del espiritu del amor. He basado toda Mi ley sobre el amor, sin embargo no veo este amor ni siquiera en los conventos, por eso la tristeza Me llena el Corazón.



+
(76) JMJ
Oh Jesús mio, entre terribles amarguras y sufrimientos,
Siento que Tu divino Corazón me acaricia.
Como una buena madre me estrechas a Tu seno
Y ya ahora me haces gustar lo que el velo oculta.
Oh Jesús mio, en un terrible desierto,
entre el pavor,
Mi corazón siente la luz de Tu mirada,
Que ninguna tormenta podrá ofuscar,
Y me das la certeza interior de que me
amas mucho, oh Dios.
Oh Jeus mio, entre tan grandes miserias de la vida,
Tu, Jesús, me iluminas como una estrella y me defiendes del naufragio.
Y aunque mi miseria es tan grande,
No obstante confio muchisimo en el poder de Tu Misericordia.
Oh Jesús oculto, entre muchos combates de la ultima hora,
La omnipotencia de Tu gracia descienda en mi alma
Para que en cuanto muera, pueda contemplarte
Cara a cara, como los elegidos del cielo.
Oh Jesús mio, rodeada de muchos peligros
Camino por la vida con un grito de gozo, con la cabeza alta,
Ya que contra Tu Corazón, oh Jesús, lleno de amor
Se estrellan todos los enemigos y se disipan las tinieblas.
(77) + Oh Jesús, escóndeme en Tu Misericordia y protege de todo lo que pueda asustar mi alma; que no quede decepcionada la confianza que he depositado en Tu misericordia. Protegeme con la omnipotencia de Tu misericordia y ademas juzgame con benevolencia.
Hoy, durante la Santa Misa, junto a mi reclinatorio he visto al Nino Jesús que parecia tener un año, y que me pidió tomarlo en brazos. Cuando lo tomé en brazos, se estrechó a mi corazón y dijo: Estoy bien junto a tu corazón. Aunque eres tan pequeño, yo sé que eres Dios. ¿Por qué tomas el aspecto de un chiquitín para tratar conmigo? Porque quiero enseñarte la infancia espiritual. Quiero que seas muy pequeña, ya que siendo pequeñita te llevo junto a Mi Corazón asi como tú Me tienes en este momento junto a tu corazón. En ese momento me quedé sola, pero nadie podrá comprender lo que sentia mi alma, estaba toda sumergida en Dios como una esponja arrojada en el mar…..
(78) + Oh Jesús mio, Tú sabes que me he expuesto a mas de un disgusto por haber dicho la verdad. Oh verdad, qué oprimida estás muchas veces y casi siempre andas con una corona de espinas. Oh verdad eterna, sostenme para que tenga el valor de decir la verdad aunque tuviera que sellarla con mi vida. Oh Jesús, qué difícil es creer en esto cuando se ve que la enseñanza es una cosa y el comportamiento en la vida otra.
Por eso, durante los ejercicios espirituales, tras una larga observación de la vida, he decidido clavar fuertemente mi mirada en ti, Jesús, modelo perfectisimo. ¡Oh eternidad que descubrirás muchos secretos y mostrarás la verdad!.......
Oh Hostia viva, sostenme en este destierro para que pueda seguir fielmente las huellas del Salvador. No Te pido, oh Señor, que me bajes de la cruz, sino que me permitas perseverar en ella. Deseo ser tendida sobre la cruz como Tu, Jesús. Deseo experimentar todos los tormentos y los dolores que Tú has sufrido, deseo beber el caliz de la amargura hasta el fondo.
(79) La bondad de Dios
1485 La Misericordia de Dios oculto en el Santisimo Sacramento; la voz del Señor que nos habla desde el trono de la misericordia: Venid a Mi todos.
Dialogo de Dios misericordioso con el alma pecadora
- Jesús: No tengas miedo, alma pecadora, de tu Salvador; Yo soy el primero en acercarme a ti, porque sé que por ti misma no eres capaz de ascender hacia Mi. No huyas, hija, de tu Padre; desea hablar a solas con tu Dios de la Misericordia que quiere decirte personalmente las palabras de perdon y colmarte de Sus gracias. Oh, cuánto Me es querida tu alma. Te he asentado en Mis brazos. Y te has grabado como una profunda herida en Mi Corazón.
- El alma: Señor, oigo Tu voz que me llama a abandonar el mal camino, pero no tengo ni valor ni fuerza.
- Jesús: Yo soy tu fuerza, Yo te daré fuerza para luchar.
- El alma: Señor, conozco Tu santidad y tengo miedo de Ti.
- Jesús: ¿Por qué tienes miedo, hija Mia, del Dios de la Misericordia? Mi santidad (80) no Me impide ser misericordioso contigo. Mira, alma, por ti he instituido el trono de la misericordia en la tierra y este trono es el tabernáculo y de este trono de la misericordia deseo bajar a tu corazón. Mira, no Me he rodeado ni de séquito ni de guardias, tienes el acceso a Mi en cualquier momento, a cualquier hora del dia deseo hablar contigo y deseo concederte gracias.
- El alma: Señor, temo que no me perdones un numero tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.
- Jesús: Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abri la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. ¿Por qué habrias de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.
(81) – El alma: Con tu bondad has vencido, oh Señor, mi corazón de piedra; heme aquí acercandome con confianza y humildad al tribunal de Tu misericordia, absuelveme Tu Mismo por la mano de Tu representante. Oh Señor, siento que la gracia y la paz han fluido a mi pobre alma. Siento que Tu misericordia, Señor, ha penetrado mi alma en su totalidad. Me has perdonando mas de cuanto yo me atrevia esperar o mas de cuanto era capaz de imaginar. Tu bondad ha superado todos mis deseos. Y ahora Te invito a mi corazón, llena de gratitud por tantas gracias. Había errado por el mal camino como el hijo prodigo, pero Tu no dejaste de ser mi Padre. Multiplica en mi Tu misericordia, porque ves lo debil que soy.
-Jesus: Hija, no hables mas de tu miseria, porque Yo ya no Me acuerdo de ella. Escucha, nina Mia, lo que deseo decirte: estrechate a Mis heridas y saca de la fuente de la vida todo lo que tu corazón pueda desear. Bebe copiosamente de la fuente de la vida y no pararas durante el viaje. Mira el resplandor de Mi misericordia y no temas a los enemigos de tu salvacion. Glorifica Mi misericordia.
1486 (82) Dialogo entre Dios misericordioso y el alma desesperada.
- Jesús: Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Pero, desgraciadamente, el alma permanece sorda ante la llamada de Dios y se sumerge en las tinieblas aún mayores.
- Jesús vuelve a llamar: Alma, escucha la voz de tu Padre misericordioso.
En el alma se despierta la respuesta: Para mi ya no hay misericordia. Y cae en las tinieblas aún mas densas, en una especie de desesperación que le da la anticipada sensación del infierno y la hace completamente incapaz de acercarse a Dios.
Jesús habla al alma por tercera vez, pero el alma está sorda y ciego, empieza a afirmarse en la dureza y la desesperación. Entonces empiezan en cierto modo a esforzarse las entrañas de la misericordia de Dios y sin ninguna cooperación de parte del alma, Dios le da su gracia definitiva. Si la desprecia, Dios la deja ya en el estado en que ella quiere permanecer por la eternidad. Esta gracia sale del Corazón misericordioso de Jesús y alcanza al alma con su luz y el alma empieza a comprender (83) el esfuerzo de Dios, pero la conversión depende dde ella. Ella sabe que esta gracia es la ultima para ella y si muestra un solo destello de buena voluntad aunque sea el mas pequeño, la misericordia de Dios realizará el resto.
-[Jesús]: Aquí actúa la omnipotencia de Mi misericordia, feliz el alma que aproveche esta gracia.
- Jesús: Con cuánta alegria se llena Mi Corazón cuando vuelves a Mi. Te veo muy debil, por lo tanto te tomo en Mis propios brazos y te llevo a casa de Mi Padre.
- El alma como si se despertara: ¿Es posible que haya todavía misericordia para mi? Pregunta llena de temor.
- Jesús: Precisamente tú, niña Mia, tienes el derecho exclusivo a Mi misericordia. Permite a Mi misericordia actuar en ti, en tu pobre alma; deja entrar en tu alma los rayos de la gracia, ellos introducirá luz, calor y vida.
- El alma: Sin embargo me invade el miedo tan sólo al recordar mis pecados y este terrible temor me empuja a dudar en Tu bondad.
- Jesús: Has de saber, oh alma, que todos tus pecados no han herido tan dolorosamente Mi corazón como tu actual desconfianza. Despues de tantos esfuerzos de Mi (84) amor y Mi misericordia no te fias de Mi bondad.
- El alma: Oh Señor, salvame Tu Mismo, porque estoy pereciendo; sé mi Salvador. Oh Señor, no soy capaz de decir otra cosa, mi pobre corazón esta desgarrado, pero Tu, Señor….
Jesús no permite al alma terminar estas palabras, la levante del suelo, del abismo de la miseria y en un solo instante la introduce a la morada de su propio Corazón, y todos los pecados desaparecen [374] en un abrir y cerrar de ojos, destruidos por el ardor del amor.
- Jesús: He aquí, oh alma, todos los tesoros de Mi Corazón, toma de él todo lo que necesites.
- El alma: Oh Señor, me siento inundada por Tu gracia, siento que una vida nueva ha entrado en mi y, ante todo, siento Tu amor en mi corazón, eso me basta. Oh Señor, por toda la eternidad glorificaré la omnipotencia de Tu misericordia; animada por Tu bondad. Te expresaré todo el dolor de mi corazón.
- Jesús: Di todo, niña, sin ningun reparo, porque te escucha el Corazón que te ama, el Corazón de tu mejor amigo.
- Oh Señor, ahora veo toda mi ingratitud y Tu bondad. Tú me perseguias con Tu gracia y yo frustraba todos Tus esfuerzos; veo que he merecido (85) el fondo mismo del infierno por haber malgastado Tus gracias.
Jesús interrumpe las palabras del alma y [dice]: No te abismes en tu miseria, eres demasiado debil para hablar; mira mas bien Mi Corazón lleno de bondad, absorbe Mis sentimientos y procura la dulzura y la humildad. Sé misericordiosa con los demas como Yo soy misericordioso contigo y cuando adviertas que tus fuerzas de debilitan, ven a la Fuente de la Misericordia y fortalece tu alma, y no pararás en el camino.
- El alma: Ya ahora comprendo Tu misericordia que me protege como una nube luminosa y me conduce a casa de mi Padre, salvandome del terrible infierno que he merecido no una sino mil veces. Oh Señor, la eternidad no me bastará para glorificar dignamente Tu misericordia insondable, Tu compasión por mi.
+ Dialogo de Dios misericordioso con el alma que sufre
- Jesús: Oh alma, te veo tan doliente, veo que ni siquiera tienes fuerzas para hablar Conmigo. Por eso te hablaré sólo Yo, oh Alma. Aunque tus sufrimientos fueran (86) grandisimos, no pierdas la serenidad del espiritu ni te desanimes. Pero dime, nina Mia, ¿quién se ha atrevido a herir tu corazón? Dimelo todo, dimelo todo, sé sincera al tratar Conmigo, descubre todas las heridas de tu corazón, Yo las curaré y tu sufrimiento se convertirá en la fuente de tu santificación.
- El alma: Tengo tantas cosas variadas que no sé de qué hablar primero ni cómo expresar todo esto.
- Jesús: Háblame simplemente, como se habla entre amigos. Pues bien, nina Mia, ¿qué es lo que te detiene en el camino de la santidad?
- El alma: La falta de salud me detiene en el camino de la santidad, no puedo cumplir mis obligaciones, pues, soy un sfrelotodo. No puedo mortificarme ni hacer ayunos rigurosos como hacian los santos; (87) ademas no creen que estoy enferma y al sufrimiento fisico se une el moral y de ello surgen muchas humillaciones. Ves, Jesús, ¿cómo se puede llegar a ser santa en tales condiciones?
- Jesús: Nina, realmente todo esto es sufrimiento, pero no hay otro camino al cierlo fuera del Via Crucis. Yo Mismo fui el primero en recorrerlo. Has de saber que éste es el camino mas corto y el mas seguro.
- El alma: Señor, otra vez una nueva barrera y dificultad en el camino de la santidad: por ser fiel a Ti me persiguen y me hacen sufrir mucho.
- Jesús: Has de saber que el mundo te odia, porque no eres de este mundo. Primero Me persiguió a Mi, esta persecución es la señal de que sigues Mis huellas con fidelidad.
- El alma: Señor, me desanima tambien que ni las Superioras ni el confesor entienden mis sufrimientos interiores. Las tinieblas han ofuscado mi mente, pues, ¿cómo avanzar? Todo esto me desanima mucho y pienso que las alturas de la santidad no son para mi.
- Jesús: Asi pues, nina Mia, esta vez Me has contado mucho. Yo sé que es un gran sufrimiento el de no ser (88) comprendida y sobre todo por los que amamos y a los cuales manifestamos una gran sinceridad, pero que te baste que Yo te comprendo en todas tus penas y tus miserias. Me agrada tu profunda fe que, a pesar de todo, tienes en Mis representantes, pero debes saber que los hombres no pueden comprender plenamente un alma, porque eso supera sus posibilidades. Por eso Yo Mismo Me he quedado en la tierra para consolar tu corazón doliente y fortificar tu alma para que no pares en el camino. Dices que unas tinieblas grandes cubren tu mente, pues, ¿por qué en tales momentos no vienes a Mi que soy la luz y en un solo instante puedo infundir en tu alma tanta luz y tanto entendimiento de la santidad que no aprenderás al leer ningun libro ni ningun confesor es capaz de enseñar ni iluminar asi al alma. Has de saber ademas que por estas tinieblas de las que te quejas, he pasado primero Yo por ti en el Huerto de los Olivos. Mi alma estuvo estrujada por una tristeza mortal y te doy a ti una pequeña parte de estos sufrimientos debido a Mi especial amor a ti y el alto grado de santidad que te (89) destino en el cielo. El alma que sufre es la que mas cerca está de Mi Corazón.
- El alma: Pero una cosa mas, Señor: ¿qué hacer si me desprecian y rechazan los hombres, y especialmente aquellos con quienes tuve derecho de contar y ademas en los momentos de mayor necesidad?
- Jesús: Nina Mia, haz el proposito de no contar nunca con los hombres. Harás muchas cosas si te abandonas totalmente a Mi voluntad y dices: Hágase en mi, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad. Has de saber que estas palabras pronunciadas del fondo del corazón, en un solo instante elevan al alma a las cumbres de la santidad. Me complazco especialmente en tal alma, tal alma Me rinde una gran gloria, tal alma llena el cielo con la fragancia de sus virtudes; pero has de saber que la fuerza que tienes dentro de ti para soportar los sufrimientos la debes a la frecuente Santa Comunión; pues ven a menudo a esta fuente de la misericordia y con el recipiente de la confianza recoge cualquier cosa que necesites.
- El alma: Gracias, oh Señor, por Tu bondad inconcebible, por haberte dignado quedarte con nosotros en este destierro donde vives con nosotros como Dios de la misericordia (90) y difundes alrededor de Ti el resplandor de tu compasión y bondad. A la luz de los rayos de Tu misericordia he conocido cuánto me amas.
Dialogo entre Dios misericordioso y el alma que tiende a la perfeccion.
- Jesús: Me son agradables tus esfuerzos, oh alma que tiendes a la perfección. Pero ¿por qué tan frecuentemente te veo triste y abatida? Dime, nina Mia, ¿qué significa esta tristeza y cuál es su causa?
- El alma: Señor, mi tristeza se debe a que a pesar de mis sinceros propositos caigo continuamente y siempre en los mismos errores. Hago los propositos por la manana y por la noche veo cuánto me he desviado de ellos.
- Jesús: Ves, nina Mia, lo que eres por ti misma, y la causa de tus caidas está en que cuentas demasiado contigo misma y te apoyas muy poco en Mi. Pero esto no debe entristecerte demasiado; estás tratando con el Dios de la Misericordia, tu miseria no la agotará, ademas no he limitado el numero de perdones.
- El alma: Si, lo sé todo, (91) pero me asaltan grandes tentaciones y varias dudas se despiertan en mi y ademas todo me irrita y desanima.
- Jesús: Nina Mia, has de saber que el mayor obstáculo para la santidad es el desaliento y la inquietud injustificada que te quitan la posibilidad de ejercitarte en las virtudes. Todas las tentaciones juntas no deberian ni por un instante turbar tu paz interior y la irritabilidad y el desanimo son los frutos de tu amor propio. No debes desanimarte sino procurar que Mi amor reine en lugar de tu amor propio. Por lo tanto, confianza, nina Mia; no debes desanimarte, [sino que] venir a Mi para pedir perdon, porque Yo estoy siempre dispuesto a perdonarte. Cada vez que Me lo pides, glorificas Mi misericordia.
- El Alma: Yo reconozco lo que es mas perfecto y que Te agrada mas, pero enfrento grandes obstáculos para cumplir lo que conozco.
- Jesús: Nina mia, la vida en la tierra es una lucha y una gran lucha por Mi reino, pero no tengas miedo, porque no estás sola. Yo te respaldo (92) siempre, asi que apóyate en Mi brazo y lucha sin temer nada. Toma el recipiente de la confianza y recoge de la fuente de la vida no sólo para ti, sino que piensa tambien en otras almas y especialmente en aquellas que no tienen confianza en Mi bondad.
- El alma: Oh Señor, siento que mi corazón se llena de Tu amor, que los rayos de Tu misericordia y Tu amor han penetrado mi alma. Heme aquí, Señor, que voy para responder a Tu llamada, voy a conquistar las almas sostenida por Tu gracia; estoy dispuesta a seguirte, Señor, no solamente al Tabor, sino tambien al Calvario. Deseo traer las almas a la Fuente de Tu Misericordia para que en todas las almas se refleje el resplandor de los rayos de Tu misericordia, para que la casa de nuestro Padre esté llena y cuando el enemigo comience a tirar flechas contra mi, entonces me cubriré con Tu misericordia como con un escudo.
Dialogo entre Dios misericordioso y el alma perfecta
- El alma: Señor y Maestro mio, deseo hablar Contigo.
- Jesús: Habla, porque te escucho en todo momento, nina (93) amada; te espero siempre. ¿De qué deseas hablar Conmigo?
- El Alma: Señor, primero derramo mi corazón a tus pies como el perfume de agradecimiento por tantas gracias y beneficios de los cuales me colmas continuamente y los cuales no lograria enumerar aunque quisiera. Recuerdo solamente que no ha habido un solo momento en mi vida en que no haya experimentado Tu proteccion y Tu bondad.
- Jesús: Me agrada hablar contigo y tu agradecimiento te abre nuevos tesoros de gracias, pero, nina Mia, hablemos quizás no tan generalmente, sino en detalles de lo que pesa mas sobre tu corazón; hablemos confidencial y sinceramente como dos corazones que se aman mutuamente.
- El alma: Oh mi Señor misericordioso, hay secretos en mi corazón de los cuales no sabe ni sabrá nadie fuera de Ti, porque aunque quisiera decirlos nadie me comprenderia. Tu representante sabe algo, dado que me confieso con él, pero tanto cuanto soy capaz de revelarle de estos secretos, lo demas queda entre nosotros por la eternidad, ¡oh Señor mio! (94) Me has cubierto con el manto de Tu misericordia perdonandome siempre los pecados. Ni una sola vez me has negado Tu perdon, sino que teniendo compasión por mi, me has colmado siempre de una vida nueva, la vida de la gracia. Para que no tenga dudas de nada, me has confiado a una carinosa proteccion de Tu Iglesia, esta madre verdadera, tierna que en Tu nombre me afirma en las verdades de la fe y vigila que no yerre nunca. Y especialmente en el tribunal de Tu misericordia mi alma experimenta todo un mar de benevolencia. A los ángeles caidos no les has dado tiempo de hacer penitencia, no les has prolongado el tiempo de la misericordia. Oh Señor mio, en el camino de mi vida has puesto a unos sacerdotes santos que me indican una via segura. Jesús, en mi vida hay un secreto mas, el mas profundo, pero tambien el mas querido para mi, lo eres Tu Mismo bajo la especie del pan cuando vienes a mi corazón. Aquí está todo el secreto de mi santidad. Aquí mi corazón unido al tuyo se hace uno, aquí ya no hay ningun secreto, porque todo lo Tuyo es mio, y lo mio es Tuyo. He aquí la omnipotencia y (95) el milagro de Tu misericordia. Aunque se unieran todas las lenguas humanas y angelicas, no encontrarian palabras suficientes para expresar este misterio del amor y de Tu misericordia insondable. Cuando considero este misterio del amor, mi corazón entra en un nuevo éxtasis de amor y Te hablo de todo, Señor, callando, porque el lenguaje del amor es sin palabras, porque no se escapa ni un solo latido de mi corazón. Oh Señor, a pesar de que Te has humillado tanto, Tu grandeza se ha multiplicado en mi alma y por eso en mi alma se ha despertado un amor todavía mas grande hacia Ti, el unico objeto de mi amor, porque la vida del amor y de la unión se manifiesta por fuera como: pureza perfecta, humildad profunda, dulce mansedumbre, gran fervor por la salvacion de las almas. Oh mi dulcisimo Señor, velas sobre mi en cada momento y me inspiras sobre cómo debo portarme en un caso dado; cuando mi corazón oscilaba entre una y otra cosa, Tu Mismo intervenias, mas de una vez, en solucionar el asunto. Oh, cuántas e innumerables veces, con una luz repentina me hiciste conocer (96) lo que Te agradaba mas. – Oh, qué numerosos son estos perdones secretos de los cuales no sabe nadie. Muchas veces has volcado en mi alma fuerza y valor para avanzar. Tu Mismo eliminabas las dificultades, para [375] de mi camino interviniendo directamente en la actuación de los hombres. Oh Jesús, todo lo que Te he dicho es una palida sombra frente a la realidad que hay en mi corazón. Oh Jesús mio, cuánto deseo la conversión de los pecadores. Tu sabes lo que hago por ellos para conquistarlos para Ti. Me duele enormemente cada ofensa hecha contra Ti. Tu sabes que no escatimo ni fuerzas, ni salud, ni vida en defensa de Tu reino. Aunque en la tierra mis esfuerzos son invisibles, pero no tienen menos valor a Tus ojos. Oh Jesús, deseo atraer las almas a la Fuente de Tu Misericordia para que tomen la vivificante agua de vida con el recipiente de la confianza. Si el alma desea experimentar una mayor misericordia de Dios, acerquese a Dios con gran confianza y si su confianza es sin limites, la misericordia de Dios será para ella tambien sin limites. Oh Señor mio, (97) que conoces cada latido de mi corazón, Tu sabes con qué ardor deseo que todos los corazones latan exclusivamente por Ti, que cada alma glorifique la grandeza de Tu misericordia.
- Jesús: Hia Mia amadisima, delicia de Mi corazón, tu conversación Me es mas querida y mas agradable que el canto de los angeles. Todos los tesoros de Mi Corazón estan abiertos para ti. Toma de este Corazón todo lo que necesites para ti y para el mundo entero. Por tu amor retiro los justos castigos que la humanidad se ha merecido. Un solo acto de amor puro hacia mi, Me es mas agradable que miles de himnos de almas imperfectas. Un solo suspiro de amor Me recompensa de tantos insultos con los cuales Me alimentan los impios. Tu mas pequena accion, es decir, un acto de virtud adquiere a Mis ojos un valor inmenso y es por el gran amor que tienes por Mi. En un alma que vive exclusivamente de Mi amor, Yo reino como en el cielo. Mi ojo vela sobre ella dia y noche y encuentro en ella Mi complacencia y Mi oido está atento a (98) las súplicas y el murmullo de su corazón y muchas veces anticipo sus ruegos. Oh nina amada por Mi particularmente, pupila de Mi ojo, descansa un momento junto a Mi Corazón y saborea aquel amor del cual te regocijarás durante toda la eternidad.
Pero, hija, aún no estás en la patria; asi pues, ve fortalecida con Mi gracia y lucha por Mi reino en las almas humanas y lucha como una hija real y recuerda que pronto pasarán los dias del destierro y con ellos la oportunidad de adquirir meritos para el cielo. Espero de ti, hija Mia, un gran numero de almas que glorifiquen Mi misericordia durante toda la eternidad. Hija Mia, para que respondas dignamente a Mi llamada, recibeme cada dia en la Santa Comunión – ella te dará fuerza….
(99) Jesús, no me dejes sola en el sufrimiento. Tu sabes, Señor, lo debil que soy. Soy un abismo de miseria, soy la nadda misa. Por eso, ¿qué habria de extrano si me dejaras sola y yo cayera? Soy una recien nacida, Señor, por eso no sé sostenerme por mi misma. Sin embargo, a pesar de todo abandono, confio, y a pesar de mis sentimientos, confio y me estoy transformando completamente en la confianza, muchas veces a pesar de lo que siento. No disminuyas ninguna de mis aflicciones, sólo dame fuerza para soportarlas. Haz conmigo lo que Tu quieras, Señor, sólo dame la gracia de poder amarte en cada acontecimiento y circunstancia. Señor, no disminuyas mi caliz de amargura, sólo dame fortaleza para que pueda beberlo todo.
Oh Señor, a veces, me elevas hacia el resplandor de las visiones y otras veces me sumerges en una noche oscura y en el abismo de mi nulidad y el alma se siente como si estuviera sola en un gran desierto…. Sin embargo, por encima de todo confio en ti, Jesús, porque eres inmutable. La disposición de mi animo es variable, pero Tu eres siempre igual, lleno de misericordia.
(100) + Oh Jesús, Fuente de la vida, santificame. Fuerza mia, fortaléUnica luz de mi alma, iluminame. Maestro mio, guiame; me confio a Ti como el recien nacido al amor de su madre. Aunque todo se conjure contra mi y aunque me falte tierra bajo los pies, estaré tranquila junto a Tu Corazón. Tu siempre eres para mi la mas tierna de las madres y superas a todas las madres. Te cantaré mi dolor con el silencio y Tu me comprenderas mejor que si me expresara de cualquier otro modo…
+ Hoy el Señor me visitó y me dijo: Hija Mia, no tengas miedo de lo que te sucederá, no te daré por encima de tus fuerzas; conoces el poder de Mi gracia, que eso te baste. Tras estas palabras el Señor me ha dado a comprender mas profundamente la actuación de su gracia.
Antes de la Santa Comunión Jesús me ha hecho conocer que no debo en absoluto dar credito (101) a las palabras de una de las hermanas, porque a Él no le gusta su astucia y su malicia. Hija Mia, no presentes a esa persona ni tus ideas ni tu opinión. Le he pedido perdon al Señor por lo que no le agradaba en esa alma y le he suplicado que me fortalezca con su gracia en el momento en que ella venga de nuevo a hablar conmigo. Me había preguntado por muchas cosas a las cuales le había contestado con todo el amor de hermana y como prueba de que hablaba sinceramente, le había dicho algunas cosas experimentadas por mi personalmente, sin embargo las intenciones de aquella alma diferian de las palabras que tenia en los labios…
+ Oh Jesús mio, desde el momento en que me he abandonado totalmente a Ti, no pienso en mi absolutamente. Puedes hacer conmigo lo que Te agrade, pienso en una sola cosa, es decir: ¿qué es lo que mas prefieres?, ¿qué es, oh Señor, con lo que pueda agradarte? Aguzo el oido y estoy atenta a cada ocasión; no importa si por fuera, en tal caso, sea juzgada de otro modo….
(102) 15 I 1938. Hoy, cuando me visitó esa misma hermana por la cual he sido amonestada por el Señor, me armé espiritualmente para la lucha. Aunque eso me costó mucho no me alejé nada de la recomendación del Señor; sin embargo, casi una hora despues, cuando la hermana no pensaba retirarse todavía, llamé interiormente a Jesús a socorrerme. Entonces oí en el alma una voz: No tengas miedo, te estoy mirando en este momento y te ayudo; te envio ahora mismo dos hermanas que vendrán a visitarte y entonces te resultará facil continuar la conversación. Y en aquel mismo momento entraron dos hermanas y entonces la conversación se ha hecho muy facil, no obstante que continuó todavía por media hora.
Oh, qué bueno es invocar la ayuda de Jesús durante la conversación. Oh, qué bueno es impetrar para si gracias actuales en los momentos de tranquilidad. Lo que me da el miedo mas grande son las conversaciones aparentemente confidenciales, hay que tener entonces mucha luz de Dios para poder conversar con provecho para aquella alma y para si mismo. Dios concede su ayuda, pero hay que pedirsela; que nadie confie demasiado en si mismo.
(103) 17 I 1938. Hoy, desde temprano, en la manana, mi alma se encuentra en las tinieblas. No logro ascender hasta Jesús, me siento como abandonada por Él. No pediré luz a las criaturas, porque sé que ellas no me iluminarán si Jesús quiere mantenerme en las tinieblas. Me someto a su santa voluntad y sufro; sin embargo la lucha está aumentando. Durante las visperas quise unirme a las hermanas en la oracion. Cuando me trasladé con el pensamiento a la capilla, mi espiritu se sumergió en las tinieblas aún mayores.
Se apoderó de mi un disgusto para todas las cosas. Entonces oí la voz de Satanas: "Mira, qué contradictorio es todo lo que te da Jesús: te hace fundar un convento y te envia la enfermedad; te manda hacer gestiones para instituir la Fiesta de la Misericordia mientras que el mundo no quiere tal Fiestas en absoluto. ¿Por qué rezas por esta Fiesta? Esta Fiesta es tan inoportuna." Mi alma calla y reza con un acto de buena voluntad sin entrar en dialogo con el espiritu de las tinieblas. Sin embargo, se ha adueñado de mi un tedio de la vida tan extraño que he tenido que hacer un gran 4esfuerzo de la voluntad para aceptarla… (104) Y oigo otra vez las palabras del tentador: "Pide la muerte para ti manana despues de la Santa Comunión. Dios te escuchará, ya que te ha escuchado tantas veces y te ha dado todo lo que le has pedido." Me callo y rezo con un acto de voluntad, o mas bien me someto a Dios pidiendole dentro de mi que no me abandone en este momento. Son ya las once de la noche, todas las hermanas estan durmiendo en sus celdas, solamente mi alma lucha y con gra esfuerzo. El tentador continua: "?Qué te importan otras almas? Tu debes rezar solamente por ti misma. Los pecadores, ellos se convertiran sin tus plegarias. Veo que en este momento estas sufriendo mucho, y yo te doy un consejo del cual dependerá tu felicidad: no hables nunca de la Divina Misericordia y no invitesecialmente a los pecadores a confiar en la sericordia, porque ellos se merecen un justo castigo. Otras cosa importantisima: no hables a los confesores de lo que pasa en tu alma y especialmente a ese Padre extraordinario y a aquel sacerdote de Vilna. Yo los conozco, sé quienes son, por eso quiero advertirte (105) de ellos. Trata de ser una buena hermana, basta con vivir como las demas, ¿por qué te expones a tantas dificultades?"
Yo sigo callada y con un acto de voluntad persevero toda en Dios, a pesar de que un gemido se escapa del corazón. Por fin el tentador se fue y yo, extenuada, me dormi inmediatamente. Por la manana, cuando recibi la Santa Comunión y entré inmediatamente en mi celda, cai de rodillas y renové el acto de sumisión en todo a la santisima voluntad de Dios. Te ruego, Jesús, dame fuerza para luchar, que se haga de mi según Tu santisima voluntad. Mi alma se ha enamorado de Tu santisima voluntad.
En ese momento vi a Jesús que me dijo: Estoy contento de lo que haces y sigue tranquila si haces siempre todo lo que está en tu poder para toda esta obra de la misericordia. Ten la maxima sinceridad con el confesor. Satanas no sacó ningun provecho con haberte tentado, porque no entraste en conversación con él. Continua asi. Hoy Me has rendido una gran gloria luchando con tanta fidelidad. (106) Que tu corazón se consolide y se afirme en que Yo siempre estoy contigo aunque en el momento de la lucha no Me sientas.
Hoy el amor de Dios me traslada al otro mundo. Estoy sumergida en el amor, amo y siento que soy amada y lo estoy viviendo con plena conciencia. Mi alma se anega en el Señor conociendo la gran Majestad de Dios y su propia pequenez, pero gracias a este conocimiento aumenta mi felicidad…. Este conocimiento es muy vivo en el alma, muy fuerte y al mismo tiempo tan dulce.
+ Como ahora no puedo dormir bien de noche, ya que no me lo permiten los dolores, visito todas las iglesias y las capillas y adoro, aunque sea por poco tiempo, al Santisimo Sacramento. Cuando vuelvo a mi capilla, entonces rezo por ciertos sacerdotes que proclaman y divulgan la misericordia de Dios. Rezo tambien según la intencion del Santo Padre y para impetrar la misericordia de Dios para los pecadores; éstas son mis noches.
(107) 20 I [1938]. Nunca soy servil ante nadie. No soporto adulaciones y la humildad es solamente la verdad, en una verdadera humildad no hay servilismo; aunque me considero la mas pequena de todo el convento, por otra parte estoy contenta con la dignidad de ser esposa de Jesús…. No importa que a veces oiga decir que soy soberbia, ya que sé bien que el juicio humano no logra descrubrir los motivos de las acciones.
Al principio de mi vida religiosa, inmediatamente despues del Noviciado, empecé a ejercitarme en la humildad de modo especial, es decir, no me bastaban las humillaciones que Dios me enviaba, sino que yo misma las buscaba, y en un fervor exagerado, a veces, me presentaba a las Superioras como no era en realidad y ni siquiera tenia la idea de tales miserias. Pero, poco despues Jesús me ensenó que la humildad es solamente la verdad. Desde aquel momento he cambiado mi manera de pensar siguiendo fielmente la luz de Jesús. Comprendi que si un alma está con Jesús, Él no le permitirá errar.
(108) + Señor, Tu sabes que desde la juventud siempre buscaba Tu voluntad y al conocerla, procuraba cumplirla. Mi corazón estaba acostumbrado a la inspiración del Espiritu Santo a quien permanezco fiel. En medio del mayor bullicio, siempre he oido la voz de Dios, siempre sé lo que pasa dentro de mi [alma]…[376].
Me esfuerzo por la santidad, ya que con ella seré util a la Iglesia. Hago continuos esfuerzos en lar virtudes, procuro imitar fielmente a Jesús y esta serie de actos de virtud cotidianos, silenciosos, ocultos, casi imperceptibles, pero si cumplidos con gran amor, los pongo en el tesoro de la Iglesia de Dios para el provecho comun de las almas. Siento interiormente como si fuera responsable por todas las almas, siento claramente que vivo no solamente para mi, sino [para] toda la Iglesia……
+ Oh Dios incomprensible, mi corazón se deshace de gozo porque me has permitido penetrar los misterios de (109) Tu misericordia. Todo tiene comienzo en Tu misericordia y todo termina en Tu misericordia….
Toda gracia procede de la misericordia y la ultima hora está llena de misericordia para con nosotros. Que nadie dude en la bondad de Dios; aunque sus pecados fueran negros como la noche, la misericordia de Dios es mas fuerte que nuestra miseria. Una sola cosa es necesaria: que el pecador entreabra, aun cuando sea un poco, las puertas de su corazón a los rayos de la gracia misericordiosa de Dios y entonces Dios realizará el resto. Pero, infeliz el alma que ha cerrado la puerta a la misericordia de Dios tambien en la ultima hora. Tales almas han sumergido a Jesús en una tristeza mortal en el Huerto de los Olivos; a pesar de esto de su compasivisimo Corazón brotó la misericordia de Dios.
21 I [1938]. Jesús, seria verdaderamente tremendo sufrir si no estuvieras Tu, pero justamente Tu, Jesús, tendido en la cruz; me das fortaleza y siempre acompanas al alma que sufre. Las criaturas abandonan al hombre que sufre, pero Tu, oh Señor, eres fiel….
(110) Sucede frecuentemente en la enfermedad, como con Job en el Antiguo Testamento: cuando uno camina y trabaja, todo está bien y perfecto, pero si Dios envia una enfermedad, el numero de amigos empieza a disminuir. Pero si están todavía, se interesan por nuestro sufrimiento, y lo demas. Pero si Dios envia una enfermedad mas larga, tambien estos amigos fieles comienzan a abandonarnos poco a poco. Nos visitan con menos frecuencia y a menudo sus visitas producen sufrimientos. En vez de consolarnos, nos reprochan algunas cosas que nos hacen sufrir mucho y el alma, igual que Job, está sola; pero felizmente no está sola, porque Jesús Hostia está con ella. Despues de haber probado los sufrimientos mencionados anteriormente y haber pasado toda la noche en amargura, por la manana, cuando el capellan me trajo la Santa Comunión, con fuerza de voluntad tuve que dominarme para no gritar a plena voz: Bienvenido verdadero, unico Amigo. La Santa Comunión me da fuerza para sufrir y luchar. Quiero decir todavía una cosa que he experimentado: cuando Dios nos envia (111) ni muerte ni salud, y eso se prolonga durante años, las personas que nos rodean se acostumbran y tratan a uno como si no estuviera enfermo. Entonces empieza una serie de martirios silenciosos;
solamente Dios sabe cuantos sacrificios le ofrece tal alma. Una noche en que me encontraba tan mal que no sabia cómo volver a la celda, de repente encontré a la Hermana Asistente que estaba diciendo a una de las Hermanas Directoras que fuera a la puerta con un encargo; pero en cuanto me vio a mi le dijo: No, hermana, usted no va a ir, irá Sor Faustina, porque llueve mucho. Contesté que sí; fui y cumpli con el mandado, pero sólo Dios lo sabe todo. Éste es solamente un ejemplo entre muchos. A veces parece que una hermana del segundo coro es de piedra, mientras que ella tambien es un ser humano, tienel el corazón y los sentimientos….
En tales casos Dios Mismo viene en ayuda, porque de otro modo el alma no lograria soportar estas pequenas cruces de las cuales no he escrito todavía ni pienso escribir ahora, pero cuando tenga la inspiración escribiré…..
(112) Hoy durante la Santa Misa vi a Jesús, sufriendo como si agonizara en la cruz, que me ha dicho: Hija Mia, medita frecuentemente sobre Mis sufrimientos que padeci por ti y nada de lo que tu sufres por Mi te parecerá grande. Me agrada mas cuando contemplas Mi dolorosa Pasion; une tus pequeños sufrimientos a Mi dolorosa Pasion para que adquieran un valor infinito ante Mi Majestad.
Hoy Jesús me dijo: Muchas veces Me llamas maestro. Esto es agradable a Mi Corazón, pero no olvides, alumna Mia, que eres alumna de un maestro crucificado. Que te baste esta sola palabra. Tu sabes lo que se encierra en la cruz.
+ He aprendido que la mayor fuerza está oculta en la paciencia. Veo que la paciencia siempre conduce a la victoria, aunque no inmediatamente, pero la victoria se manifestará despues de años. La paciencia va unida a la mansedumbre.
(113) + Hoy he pasado toda la noche con Jesús en el calabozo. Es una noche de adoración. Las hermanas rezan en la capilla. Yo me uno a ellas espiritualmente, porque la falta de salud no me permite ir a la capilla. Pero como no he podido dormir en toda la noche, la he pasado junto con Jesús en el calabozo. Jesús me hizo conocer los sufrimientos que alli había padecido. El mundo los conocerá el dia del juicio.
Diles a las almas, hija Mia, que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi Padre.
Hija Mia, di que esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero.
Oh Jesús, paz y descanso mio, Te ruego por esta hermana, ilumínala para que cambie interiormente, sostenla con Tu gracia fuertemente para que tambien ella llegue a la perfección……
(114) + Hoy, antes de la Santa Comunión el Señor me ha dicho: Hija Mia, hoy habla abiertamente de Mi misericordia con la Superiora, porque de entre las Superioras ha sido ella la que ha participado mas en propagar Mi misericordia. Y efectivamente, por la tarde vino la Madre y hablamos sobre esta obra de Dios. La Madre me dijo que las estampitas no habian salido muy bien y que se vendian mal. Pero yo misma, me dijo, he tomado bastantes y las reparto donde creo oportuno, y hago lo que puedo para que la obra de la misericordia se difunda. Cuando se alejó, el Señor me dijo cuánto le es querida esa alma.
Hoy el Señor me dijo: He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendran la justificación y los justos seran fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza (115) en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina.
El Señor me dijo: Hija Mia, no dejes de proclamar Mi misericordia para aliviar Mi Corazón, que arde del fuego de compasión por los pecadores. Diles a Mis sacerdotes que los pecadores mas empedernidos se ablandarán bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen.
La vida comunitaria es difícil de por si, pero es dos veces mas difícil familiarizarse con almas soberbias. Oh Dios, concédeme una fe mas profunda para que en cada hermana siempre pueda ver Tu santa imagen que tiene grabada en su alma…..
(116) Amor eterno, llama pura, arde incesantemente en mi corazón y diviniza todo mi ser según Tu eterno designio por el cual me has llamado a la existencia y a participar en Tu eterna felicidad. Oh Señor misericordioso, me has colmado de estos dones unicamente por misericordia; viendo que todo lo que tengo me ha sido dado gratuitamente, adoro Tu bondad inconcebible con la mas profunda humildad. Señor, el asombro me inunda el corazón [al pensar] que Tu, Señor absoluto, no necesitas a nadie y, sin embargo, por amor puro Te humillas asi a nosotros. No dejo de asombrarme nunca cuando el Señor entra en una familiaridad tan estrecha con su criatura; es otra vez, su bondad insondable. Siempre comienzo esta meditación y nunca la termino, porque mi espiritu se sumerge en Él totalmente. Qué delicia es amar con todas las fuerzas de su alma y, a la vez, ser amada aún mas, sentirlo (117) y vivirlo con plena conciencia de su ser no hay palabras para expresarlo.
25 I [1938]. Jesús mio, qué bueno eres y paciente; a veces nos miras como a los ninos pequenos. Algunas veces Te rogamos y no sabemos ni siquiera qué es lo que pedimos, porque al final de la plegaria cuando nos das lo que Te hemos suplicado, no queremos aceptarlo.
Un dia, vino a verme cierta hermana y me pidió orar y me dijo que no podia resistar mas si [la situación] continuaba asi mas tiempo. ¡Rece, hermana! Le contesté que lo haria; empecé una novena a la divina Misericordia, supe que Dios le concederia la gracia, pero ella al recibirla, otra vez estaria descontenta. No obstante yo continuaba rezando tal y como ella me había pedido. Al dia siguiente vino la misma hermana; apenas empezó la conversación y se puso a hablar de lo mismo, le dije: Usted sabe, hermana, que en la oracion no debemos obligar a Dios que no dé lo que queremos nosotros, sino que, mas bien, debemos someternos a su santa voluntad. (118) Pero a ella le parecia que lo que pedia era indispensable. Al final de la novena, vino nuevamente aquella hermana y me dijo: Ah, heermana, Jesús me ha concedido esta gracia, pero ahora pienso de otro modo. Rece, hermana, para que otra vez sea de modo diferente. Le contesté: Si, rezaré para que en usted hermana, se cumpla la voluntad de Dios y no lo que usted desee….
Oh misericordiosísimo Corazón de Jesús, protégenos de la justa ira de Dios.
+ Cierta hermana me persigue continuamente sólo porque Dios se relaciona conmigo tan estrechamente. A ella le parece que todo lo dentro de mi es fingido. Cuando le parece que cometo algun error, me dice: Tienen visiones y hacen esta clase de errores. Lo ha comentado a otras hermanas, y siempre en el sentido negativo, difundiendo, mas bien la opinión de que se trata de una medio loca. Un dia me dolio mucho el hecho de que esa gota de inteligencia humana sabia indagar de este modo (119) los dones de Dios. Despues de la Santa Comunión, pedi que Dios la iluminara; sin embargo conoci que si esa alma no cambiaba su disposición interior, no alcanzaria la perfección.
+ Cuando me quejé a Jesús de cierta persona: Jesús, ¿cómo es posible que esa persona emita un juicio semejante incluso sobre la intención? El Señor me contestó: No te extrañes de esto; esa alma no se conoce a si misma, pues ¿cómo puede emitir un juicio justo sobre otra alma?
Hoy vi al Padre Andrasz rezando. Supe que intercedia ante Dios tambien por mi. A veces, el Señor me permite conocer quién reza por mi.
Me he retirado un poco al segundo plano, como si esta obra de Dios no me interesara. En este momento no hablo de ella, pero toda mi alma está sumergida en la oracion y suplico a Dios que se digne anticipar este gran don, es decir, la Fiesta de la Misericordia y veo que Jesús obra, nos da indicaciones sobre cómo esto debe ser realizado. Nada sucede por casualidad.
(120) Hoy le dije al Señor Jesús: ¿Ves, cuántas dificultades [hay] antes de que crean que Tu Mismo eres el autor de esta obra? No todos lo creen ni siquiera ahora. Quédate tranquila, niña Mia, nada puede oponerse a Mi voluntad; a pesar de las murmuraciones y la aversión de las hermanas, Mi voluntad se cumplirá en ti en toda su plenitud hasta el ultimo deseo y designio. No te aflijas a causa de eso, Yo tambien fui piedra de escándalo para algunas almas.
+ Jesús se quejó conmigo cuánto le dolia la infidelidad de las almas elegidas, y aún hiere mas Mi Corazón su desconfianza despues de una caida. Me doleria menos, si no hubieran experimentado la bondad de Mi Corazón.
He visto la ira de Dios que pesa sobre Polonia. Y veo ahora que si Dios golpeara nuestro país con los mayores castigos esto seria todavía su gran misericordia, ya que por delitos tan graves, podría castigarnos con (121) la destrucción eterna. Quedé aterrorizada y el Señor descorrió el velo apenas un poco. Ahora veo claramente que las almas elegidas mantienen la existencia del mundo hasta que rebase la medida.
+ He visto el esfuerzo en la oración de cierto sacerdote. Su oración se parecía a la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos. Oh, si aquel sacerdote supiera lo agradable que era su oración a Dios.
Oh Jesús, me encierro en Tu misericordiosísimo Corazón como en una fortaleza inconquistable, para [defenderme] de las flechas de los enemigos.
Hoy he estado junto a una persona agonizante que moría en mi comarca natal. La sostenía con mis oraciones; después de un momento he sentido dolores en las manos, los pies y el costado, durante un breve momento……
(122) 27 I [1938]. Hoy, durante la Hora Santa Jesús se quejó conmigo de la ingratitud de las almas.
A cambio de los beneficios recibo la ingratitud; a cambio del amor obtengo el olvido y la indiferencia. Mi Corazón no puede soportarlo.
En ese momento, en mi corazón ardió un amor fortísimo a Jesús; ofreciéndome por las almas ingratas, en ese momento me he sumergido toda en Él. Al volver en mi, el Señor me ha dado a probar una pequeña parte de esa ingratitud que inundaba su Corazón. Esa experiencia duró poco tiempo.
1539 Hoy he dicho al Señor: ¿Cuándo me llevarás Contigo? Yo ya me sentía tan mal y con gran impaciencia esperaba Tu venida. Jesús me contestó: Debes estar siempre preparada, pero ya no te dejaré por mucho tiempo en este destierro; tiene que cumplirse en ti Mi santa voluntad. Ah, Señor, si Tu santa voluntad no se ha cumplido todavía plenamente, aquí me tienes preparada a todo lo que Tu quieras, oh Señor. (123) Oh Jesús mío, me extraña solamente que Tu me des a conocer tantos secretos y no quieras revelarme el secreto referente a la hora de mi muerte. Y el Señor me contestó: Quédate tranquila, te la haré conocer, pero ahora todavía no. Ah Señor mío, Te pido perdón por haber querido saberlo. Tú sabes bien por qué, ya que conoces mi corazón lleno de nostalgia que Te anhela ardientemente. Tú sabes que no quisiera morir ni un minuto antes de la hora que has establecido antes de los siglos.
Jesús ha escuchado mis confidencias con singular bondad.
1540 (124) 28 I [1938]. Hoy el Señor me dijo: Escribe, hija Mía, estas palabras: Todas las almas que adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate….
Hija Mía, anima a las almas a rezar la coronilla que te he dado. A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz. Escríbelo para las almas afligidas: Cuando un alma vea y conozca la gravedad de sus pecados, cuando a los ojos de su alma se descubra todo el abismo de la miseria en la que ha caído, no se desespere, sino que se arroje con confianza en brazos de Mi misericordia, como un niño en brazos de su madre amadísima. Estas almas (125) tienen prioridad en Mi Corazón compasivo, ellas tienen preferencia en Mi misericordia. Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad. Escribe: cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso.
1542 En ese momento el Señor me ha hecho saber lo celoso que es de mi corazón.
Cuando aún entre las hermanas te sientas sola, sabes que deseo que te unas a Mi más estrechamente. Me importa cada latido de tu corazón; cada destello de tu amor se refleja en Mi Corazón, estoy sediento de tu amor. Si, oh Jesús, pero mi corazón tampoco sabría vivir sin Ti, porque aunque me ofrecieran los corazones de todas las criaturas, ellas no saciarían los profundos deseos de mi corazón.
1543 (126) Esta noche el Señor me dijo: Abandónate toda a Mí en la hora de la muerte y Yo te presentaré a Mi Padre como Mi esposa. Ahora te recomiendo unir de modo particular tus acciones, aún sean las mas pequeñas, a Mis meritos, y entonces Mi Padre las mirará con amor como si fueras Mías.
No cambies el examen particular que te he dado a través del Padre Andrasz, es decir, el de unirte continuamente a Mi; esto es lo que hoy exijo de ti decididamente. Sé como una niña para con Mis representantes [377], porque Yo Me sirvo de sus bocas para hablarte, para que no tengas duda en nada.
Mi salud ha mejorado un poco. Hoy he bajado al refectorio y a la capilla; aun no puedo encargarme de los deberes, me quedo en la celda con la lanzadera [378]. Este trabajo me atrae muchísimo, pero todavía me canso hasta de un trabajo tan ligero. (127) Veo que tengo muy pocas fuerzas. No tengo momentos de ocio, porque cada instante de mi vida está lleno de oración, sufrimiento y trabajo; adoro a Dios de uno o de otro modo y si Dios me diera la vida otra vez, no se si la aprovecharía mejor.
El Señor me dijo: Me deleito con tu amor; tu amor sincero es tan grato a Mi Corazón como la fragancia de un capullo de rosa a primera hora de la mañana cuando el sol no le ha secado todavía el rocío. El frescor de tu corazón Me encanta, por eso Me uno a ti tan estrechamente como a ninguna otra criatura….
Hoy he visto los esfuerzos de este sacerdote [379] por la causa de Dios. Su corazón empieza a probar lo que colmaba el Corazón divino durante su vida terrenal. Por los esfuerzos, la ingratitud….Pero su celo por la gloria de Dios es grande…..
(128) 30 I `1938. Retiro espiritual de un día.
Durante la meditación el Señor me indicó que mientras el corazón lata en mi pecho, debo procurar siempre que el reino de Dios se extienda en la tierra. He de luchar por la gloria de mi Creador.
Sé que daré a Dios la gloria que espera de mi, si trato de colaborar fielmente con la gracia de Dios.
Deseo vivir en espíritu de fe, acepto todo lo que me sucede como enviado por la voluntad amorosa de Dios que desea sinceramente mi felicidad; por eso todo lo que Dios me envíe lo aceptaré con sumisión y agradecimiento sin hacer caso a la voz de la naturaleza ni a las sugerencias del amor propio. Antes de emprender una acción de mayor importancia reflexionaré un momento para ver qué relación tiene con la vida eterna y cuál es el motivo principal de hacerla: la gloria de Dios o el bien de mi propia alma o el bien de otras almas. Si el corazón me dice si, entonces seré inflexible en la ejecución de dicha acción, (129) sin reparar en ningún obstáculo ni sacrificio; no me dejaré desviar del propósito que me haya propuesto, me bastará saber que es grato a Dios. Y si conozco que una acción dada no tiene nada que ver con lo dicho anteriormente, trataré de elevarla a esferas más altas mediante una buena intención. Y si conozco que algo proviene del amor propio lo eliminaré en su origen.
En los momentos de dudas no actuaré, sino que buscaré cuidadosamente una explicación entre el clero, y especialmente en mi director espiritual. No justificarme de los reproches y las observaciones hechas por cualquiera, excepto el caso de ser interrogada directamente para dar testimonio de la verdad. Escuchar con gran paciencia las confidencias de los demás, encargarme de sus sufrimientos, confortándolos y sumergir mis propios sufrimientos en el compasivísimo Corazón de Jesús. Nunca salir de las profundidades de su misericordia e introducir en ella al mundo entero.
(130) Durante la meditación sobre la muerte rogué al Señor que se dignara penetrar mi corazón con los mismos sentimientos que tendría en el momento de la muerte. Y la gracia de Dios me contestó interiormente que había hecho lo que estaba en mi poder, entonces podía estar tranquila. En ese momento en mi alma se despertó una gratitud tan grande al Señor que me eché a llorar de alegría como una niña.. Me preparé para recibir la Santa Comunión a la mañana siguiente como viático y recé por mí las plegarias de los agonizantes [380].
Entonces oí estas palabras: Tal como estás unida a Mí en vida, así estarás unida en el momento de la muerte. Después de estas palabras en mi alma se despertó una confianza tan grande en la Divina Misericordia que aunque tuviera en mi conciencia los pecados del mundo entero y los pecados de las almas condenadas, a pesar de todo esto, no dudaría de la bondad de Dios, sino que me arrojaría sin pensar en el abismo de la Divina Misericordia que siempre está abierto para nosotros y con el corazón hecho polvo me arrojaría (131) a sus pies abandonándome completamente a su santa voluntad que es la misericordia misma.
Oh Jesús mío, Vida de mi alma, Vida mía, Salvador mío, mi dulcísimo Esposo y a la vez mi Juez, Tu sabes que en esta ultima hora no contaré con ningún merito mío, sino únicamente con Tu misericordia. Ya desde hoy me sumerjo toda en este abismo de Tu misericordia que siempre está abierto para cada alma.
Oh Jesús mío, yo tengo una sola tarea en la vida, en la muerte y en la eternidad: y es adorar Tu misericordia inconcebible. Ninguna mente profundizará en los misterios de Tu misericordia, oh Dios, ni un ángel ni un hombre. Los ángeles se asombran del misterio de la Divina Misericordia, pero no lo pueden concebir. Todo lo que ha salido de las manos del Creador está encerrado en un misterio inconcebible, es decir, en las entrañas de su misericordia. Cuando lo considero mi espíritu desfallece, el corazón se me deshace de alegría. Oh Jesús, a través de Tu piadosísimo Corazón como a través de un cristal han llegado (132) a nosotros los rayos de la Divina Misericordia.
1 II [1938]. Hoy estoy un poco peor de salud, no obstante todavía participo en la vida comunitaria de toda la Comunidad. Estoy haciendo todavía grandes esfuerzos, que sólo Tu conoces, oh Jesús. Hoy, en el refectorio pensé que no iba a resistir durante todo el almuerzo. Cada comida me causa dolores tremendos.
Hace una semana me visitó la Madre Superiora y me dijo: A usted, hermana se le pega cada enfermedad, porque usted tiene el organismo muy débil, pero no es su culpa. Si otra hermana sufriera la misma enfermedad, seguramente andaría, y usted ya debe estar acostada. Esas palabras no me causaron disgusto, pero es mejor no hacer tales comparaciones a las personas gravemente enfermas, porque de todas maneras su cáliz está lleno. Otra cosa, cuando las hermanas visitan a los enfermos, no pregunten cada vez tan detalladamente: ¿Qué es lo que duele? (133) ¿cómo duele?, ya que repetir continuamente a cada hermana lo mismo cansa enormemente, especialmente cuando, de tiempo en tiempo, hay que repetirlo varias veces al día.
Cuando entré por un momento en la capilla, el Señor me explicó que entre las almas elegidas tiene algunas especialmente elegidas, que llama a una santidad elevada, a una unión excepcional con Él. Éstas son las almas seráficas de las cuales Dios exige que lo amen más que otras almas; a pesar de que todas viven en el convento, no obstante este amor mas intenso lo exige, a veces, de una sola alma. Tal alma comprende la llamada, porque Dios se la hacer conocer interiormente, pero puede seguirla o puede no seguirla; del alma depende si es fiel a las llamadas del Espíritu Santo, o si se opone al Espíritu Santo. Supe que hay un lugar en el purgatorio donde las almas satisfacen a Dios por este tipo de culpas; entre diversos tormentos, éste es el más duro. El alma marcada por Dios de modo especial (134) se distinguirá de entre otras almas por una mayor gloria, por el resplandor y por un mas profundo conocimiento de Dios; en el purgatorio, por un sufrimiento mas profundo, porque conoce mas a fondo y anhela mas violentamente a Dios; en el infierno, sufrirá mas que otras almas, porque sabe mas profundamente a quien ha perdido; este sello del amor exclusivo de Dios no se borra en ella.
Oh Jesús, mantenme en el santo temor para que no malgaste las gracias. Ayúdame a ser fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo, permite, más bien, que mi corazón estalle de amor hacia Ti, antes de que descuide un solo acto de este amor.
2 II [1938]. Las tinieblas del alma. Hoy [es] la fiesta de la Madre de Dios y en mi alma [hay] tanta oscuridad. El Señor se ha escondido y yo estoy sola, completamente sola. Mi mente está tan ofuscada que alrededor de mi veo sólo fantasmas; ni un solo rayito de luz entre en el alma, no me entiendo a mi misma ni a los que me hablan. (135) Me han oprimido unas tentaciones terribles contra la santa fe. Oh Jesús mío, sálvame. No alcanzo a decir más. No puedo describirlas detalladamente, porque tengo miedo de que, leyéndolas alguien pueda escandalizarse. Me4 he sorprendido de que a un alma le puedan invadir las tribulaciones de esta clase. Oh huracán, ¿qué haces con la barquita de mi alma? Esta tormenta duró un día entero y una noche. Cuando entró la Madre Superiora y preguntó: Hermana, ¿no quisiera usted aprovechar, porque va a confesar el Padre Andrasz [381]?, contesté que no. Me parecía que ni el Padre me comprendería y ni yo lograría confesarme. Pasé toda la noche con Jesús en Getsemaní. Un continuo gemido de dolor salía de mi pecho. La agonía natural será mas leve, porque durante ella se agoniza y se muere mientras aquí uno agoniza sin poder morir. Oh Jesús, no creía que existieran sufrimientos de este tipo. La nada es la realidad. Oh Jesús, sálvame, creo en Ti con todo mi corazón, he visto muchísimas veces el resplandor de Tu rostro y ahora - ¿dónde estás, Señor? Creo, creo y una vez mas creo (136) en Ti, Dios único en la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en todas las verdades que Tu santa Iglesia me ofrece para creer. Sin embargo, las tinieblas no desaparecen y mi espíritu se sumerge en una agonía todavía mayor. En ese momento me invadió un tormento tan tremendo que ahora me extraño de no haber exhalado el ultimo suspiro, pero fue un momento breve.
En aquel momento vi a Jesús de Cuyo Corazón salían los dos mismo rayos y me envolvieron toda. En aquel mismo instante desaparecieron mis tormentos. Hija Mía, dijo el Señor, has de saber que lo que has pasado ahora, es lo que eres por ti misma; y sólo por fuerza de Mi gracia eres participe de la vida eterna y de todos los dones que te concedo generosamente. Y con estas palabras del Señor ha venido un verdadero conocimiento de mi misma. Jesús me enseña una humildad profunda y al mismo tiempo una confianza absoluta en Él. Mi corazón está reducido a cenizas, a polvo y aunque toda la gente me despreciara, lo consideraría (137) una gracia también. Siento y estoy profundamente convencida de ser una nulidad, de que las verdaderas humillaciones serán mi alivio.
3 II [1938]. Hoy, después de la Santa Comunión Jesús me ha dado de nuevo algunas indicaciones. Primero: no luches sola contra la tentación, sino que descúbrela inmediatamente al confesor y entonces la tentación perderá toda su fuerza; segundo: en estas pruebas no pierdas la calma, vive Mi presencia, pide la ayuda de Mi Madre y la de los santos; tercero: ten la certeza de que Yo te miro y te sostengo; cuarto; no tengas miedo ni de las luchas espirituales ni de ninguna tentación, porque Yo te sostengo con tal de que tú quieras luchar; has de saber que la victoria siempre está de tu lado; quinto: has de saber que con una lucha intrépida Me das una gloria y ganas meritos para ti, la tentación ofrece la posibilidad de demostrarme tu fidelidad.
Y ahora te diré lo más importante para ti: una sinceridad sin límites con tu director espiritual; si no aprovechas esta gracia según (138) mis indicaciones, te la quitaré y entonces te quedarás sola contigo misma y volverán a ti todas las tribulaciones que conoces. No Me agrada que desaprovechas la oportunidad cuando puedes encontrarlo y hablar con él. Has de saber que es Mi enorme gracia si Yo doy a un alma el director espiritual. Muchas almas Me lo piden y no a todas les concedo esta gracia. En el momento en que te lo he dado como director espiritual, le he dotado de una nueva luz para que pueda conocer y comprender fácilmente tu alma….
Oh Jesús mío, mi única misericordia, déjame ver en Tu rostro la alegría como señal de reconciliación conmigo, porque mi corazón no alcanzará a soportar Tu seriedad, si la prolongas todavía un momento, se me partirá de dolor. Ves que ya estoy hecha polvo.
En aquel mismo momento me vi como en un palacio y Jesús me dio la mano y me colocó a su lado diciendo con dulzura: Esposa Mía, Me agradas siempre con la humildad. La mayor miseria no Me impide (139) unirme al alma, pero donde está la soberbia, no estoy Yo.
Cuando volví en mi contemplé todo lo que había sucedido en mi corazón agradeciendo a Dios por su amor y su misericordia que me había manifestado.
Jesús mío, escóndeme; como Tú Te has ocultado bajo la especie de una hostia blanca, así escóndeme a los ojos de los hombres y esconde especialmente Tus dones que me concedes con generosidad para que por fuera no se delate lo que Tú obras en mí alma. Delante de Ti soy una hostia blanca, oh Divino Sacerdote, conságrame Tu Mismo y que mi transformación sea conocida solo de Ti. Todos los días, como una hostia expiatoria me presento delante de Ti y Te suplico la misericordia para el mundo. Me anonadaré delante de Ti en silencio y sin ser vista; en un profundo silencio mi amor puro e indivisible arderá en holocausto y la fragancia de este amor ascienda a los pies de Tu trono. Tú eres el Señor de los señores, pero Te complaces en los corazones pequeñitos y humildes…..
(140) Cuando entré por un momento en la capilla, el Señor me dijo: Hija Mía, ayúdame a salvar a un pecador agonizante; reza por él esta coronilla que te he enseñado. Al empezar a rezar la coronilla, vi a aquel moribundo entre terribles tormentos y luchas. El Ángel Custodio lo defendía, pero era como impotente ante la gran miseria de aquella alma; una multitud de demonios estaba esperando aquella alma. Mientras rezaba la coronilla, vi a Jesús tal y como está pintado en la imagen. Los rayos que salieron del Corazón de Jesús envolvieron al enfermo y las fuerzas de las tinieblas huyeron en pánico. El enfermo expiró sereno. Cuando volví en mi, comprendí la importancia que tiene esta coronilla rezada junto a los agonizantes, ella aplaca la ira de Dios.
Cuando pedí perdón a Jesús por una acción mía que poco después resultó imperfecta, Jesús me tranquilizó con estas palabras: Hija Mía, te recompenso por la pureza de la intención que has tenido (141) en el momento de actuar. Se ha alegrado Mi Corazón de que en el momento de actuar hayas tenido presente Mi amor y esto de modo tan evidente; todavía ahora sacas provecho de ello, y es la humillación. Si, niña Mía, deseo que siempre tengas una pureza de intención en tus mas pequeñas iniciativas.
En el momento en que tomé la pluma en la mano, recé brevemente al Espíritu Santo y dije: Jesús, bendice esta pluma para que todo lo que me haces escribir sea para la gloria de Dios. De repente oí una voz: Sí, bendigo, porque en este escrito está el sello de obediencia a la Superiora y al confesor y ya con esto recibo gloria y muchas almas sacarán provecho para si. Hija Mía, exijo que todos los momentos libres los dediques a escribir de Mi bondad y misericordia; ésta es tu misión y tu tarea en toda tu vida para que des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas y que las invites a confiar en el abismo de Mi misericordia…..
(142) Oh Jesús mío, creo en Tus palabras y ya no tengo ninguna duda al respecto, ya que en una conversación con la Madre Superiora, ella me dijo que escribiera mas sobre Tu misericordia. Sus palabras concordaron plenamente con Tu deseo. Oh Jesús mío, ahora comprendo que si pides algo al alma, también das a las Superioras la inspiración de permitirnos cumplir Tu demanda, aunque sí sucede que no siempre se obtenga en seguida; a veces nuestra paciencia es expuesta a prueba….
+ Oh amor eterno, Jesús, que Te has encerrado en esta Hostia
Ocultando Tu divina Majestad y Tu belleza,
Lo haces para darte entero a mi alma
Y para no asustarla con Tu grandeza.
Oh amor eterno, Jesús, que Te has ocultado en el pan,
Bienaventuranza eterna, inimaginable fuente de felicidad y gozo,
Que quieres ser mi paraíso en la tierra
Y lo eres cuando me comunicas Tu amor divino.
(143) Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad clama, desde el abismo de su miseria, a Tu misericordia, a Tu compasión, oh Dios; y grita con la potente voz de la miseria. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. Oh Señor, bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida, ese día que conoces sólo Tú. Y a pesar de toda nuestra miseria, esperamos recibir todo lo que Jesús nos ha prometido, porque Jesús es nuestra esperanza; a través de su Corazón misericordioso, como a través de una puerta abierta, entramos en el cielo.
(144) He notado que desde que entré en el convento me hacían una sola critica, la que soy santa; pero este sobrenombre fue siempre pronunciado con sarcasmo. Al principio eso me hacia sufrir, pero cuando me elevé mas, dejó de importarme. Sin embargo, una vez cuando a causa de mi santidad fue afectada cierta persona, sufrí mucho viendo que yo podía ser causa de los disgustos de otras personas y me quejé con Jesús ¿por qué era así? Y el Señor me contestó: ¿Te entristeces por ello? Si tú lo eres. Dentro de poco Yo Mismo lo manifestaré en ti y pronunciaré la misma palabra: "santa" pero esta vez solamente con amor.
Te recuerdo, hija Mía, que cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada (145) alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Via Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Via Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo.
+ Oh Dios mío, qué nostalgia siento hoy por Ti. Oh, ya nada más atrae mi corazón, la tierra ya no tiene nada para mí. Oh Jesús, cuánto me pesa este destierro, cuánto se prolonga. O muerte, mensajera de Dios, ¿cuándo me anunciarás este deseado momento que me unirá a mi Dios por la eternidad?
(146) Oh Jesús mío, que los últimos días de mi destierro sean completamente conformes a Tu santísima voluntad. Uno mis sufrimientos, mis amarguras y mi agonía a tu sagrada Pasión y me ofrezco por el mundo entero para obtener una abundancia de misericordia para las almas y especialmente para las almas que viven en nuestras casas. Confió firmemente y me someto por completo a Tu santa voluntad que es la misericordia misma. Tu misericordia será todo para mí en la última hora, tal y como Tu Mismo me lo has prometido…..
+ Sé bendito, Amor eterno, mi dulce Jesús, que Te has dignado morar en mi corazón. Te saludo, oh divinidad gloriosa que Te has dignado humillarte por mi y anonadarte por amor hacia mi, hasta reducirte a una tenue apariencia de pan. Te saludo, Jesús, inmarcesible flor de humanidad, Tú eres el único para mi alma. Tu amor es más puro que un lirio y Tú presencia me agrada más que el perfume del jacinto. Tu amistad es mas tierna (147) y mas sutil que el aroma de la rosa, sin embargo mas fuerte que la muerte. Oh Jesús, belleza inconcebible. "Te entiendes perfectamente con las almas puras, porque sólo ellas son capaces de heroísmo y de sacrificio. Oh dulce y rosada sangre de Jesús, ennoblece mi sangre y transfórmala en tu propia sangre. Que se haga esto en mí según Tu designio.
Has de saber, hija Mía, que entre Yo y tú hay un abismo sin fondo que separa al Creador de la criatura, pero Mi misericordia nivela este abismo. Te elevo hasta Mí no por necesitarte, sino únicamente por misericordia te ofrezco la gracia de la unión.
Diles a las almas que no pongan obstáculos en sus propios corazones a Mi misericordia que desea muchísimo obrar en ellos. Mi misericordia actúa en todos los corazones que le abren su puerta; tanto el pecador como el justo necesitan (148) Mi misericordia. La conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia.
Que las almas que tienden a la perfección adoren especialmente Mi misericordia, porque la abundancia de gracias que les concedo proviene de Mi misericordia. Deseo que estas almas se distingan por una confianza sin límites en Mi misericordia. Yo Mismo Me ocupo de la santificación de estas almas, les daré todo lo que sea necesario para su santidad. Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto mas confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro de que pidan mucho, porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo. Me pongo triste, en cambio, si las almas piden poco, estrechan sus corazones.
(149) + Sufro muchísimo cuando me encuentro con la hipocresía. Ahora entiendo, Salvador mío, porque reprendías tan severamente a los fariseos por su hipocresía. A los pecadores empedernidos les tratabas con más benevolencia cuando volvían a Ti arrepentidos.
Jesús mío, ahora veo que he pasado por todas las etapas de la vida Contigo: la infancia, la juventud, la vocación, la labor apostólica, el Tabor, el Huerto de los Olivos y ahora ya estoy contigo en el Calvario. Me he sometido espontáneamente a la crucifixión y ya esto crucificada aunque camino todavía un poco, pero estoy tendida en la cruz y siento claramente que la fuerza de Tu cruz fluye sobre mi y que Tu eres mi perseverancia. Aunque he oído, mas de una vez, la voz de la tentación que me grita ¡baja de la cruz!, la potencia de Dios me fortalece. Aunque los abandonos, las tinieblas y diversos sufrimientos golpean mi corazón, no obstante una misteriosa fuerza divina me sostiene y fortifica. Deseo beber el cáliz (150) hasta la última gota. Confío firmemente en que Tu gracia, que me sostuvo en los momentos cuando estaba en el Huerto de los Olivos, también me sostendrá ahora cuando estoy en el Calvario.
Oh Jesús mío, Maestro, uno de mis deseos a los Tuyos que Tu tuviste en la cruz: deseo cumplir Tu santa voluntad; deseo la conversión de los pecadores; deseo que sea adorada Tu misericordia; deseo que sea anticipado el triunfo de la Iglesia; deseo que la Fiesta de la Misericordia sea celebrada en el mundo entero; deseo la santidad de los sacerdotes; deseo que haya una santa en nuestra Congregación [382]; deseo que en toda nuestra Congregación reine el espíritu de gran celo por la gloria de Dios y la salvación de las almas; deseo que las almas que viven en nuestras casas no ofendan a Dios, sino que perseveren en el bien; deseo la bendición de Dios para [mis] padres y para toda [mi] familia; deseo que Dios conceda una luz particular mis guías espirituales y especialmente al Padre Andrasz [383] y al Padre Sopocko [384]; deseo una bendición particular (151) para mis Superioras [385], bajo cuyas ordenes he estado y especialmente para la Madre General [386] y la Madre Irene y la Madre Maestra Josefa [387].
Oh Jesús mío, ahora abrazo al mundo entero y Te pido misericordia para él. Cuando me digas, oh Dios, que ya basta, que ya se haya cumplido plenamente Tu santa voluntad, entonces en unión Contigo, Salvador mío, entregaré mi alma en manos del Padre celestial, llena de confianza en tu misericordia insondable y entonaré el primer himno a Tu misericordia cuando me presente a los pies de Tu trono. ¡No te olvidaré, pobre tierra!, aunque siento que me sumergiré inmediatamente toda en Dios, como en un océano de felicidad, eso no me impedirá volver a la tierra y dar ánimo a las almas e invitarlas a confiar en la Divina Misericordia. Al contrario, esa inmersión en Dios me dará unas posibilidades ilimitadas de obrar.
Mientras lo escribo oigo el rechinar de dientes de Satanás que no puede soportar la misericordia de Dios y arroja los objetos en mi celda; pero siento dentro de mi una fuerza de Dios tan grande que no me importa nada la rabia (152) del enemigo de nuestra salvación y sigo escribiendo tranquilamente.
Oh inconcebible bondad de Dios que nos proteges a cada paso. Sea gloria incesante a Tu misericordia por haberte fraternizado no con los ángeles sino con los hombres. Éste es un milagro del misterio insondable de tu misericordia. Toda nuestra confianza está en ti, nuestro hermano primogénito, Jesucristo, Dios verdadero y hombre verdadero. Mi corazón palpita de alegría al ver lo bueno que es Dios para nosotros, los humanos, tan miserables e ingratos y como prueba de su amor nos ofrece un don inconcebible, es decir, a Si Mismo en la Persona de Su Hijo. No lograremos penetrar este misterio de amor a lo largo de toda la eternidad. Oh humanidad, ¿por qué piensas tan poco en que Dios está realmente entre nosotros? Oh Cordero de Dios, no sé qué admirar en Ti primero: Tu mansedumbre, Tu vida oculta y anonadamiento por la humanidad, o mas bien el milagro incesante de Tu misericordia que transforma las almas (153) y las resucita para la vida eterna. Aunque estás tan oculto, Tu omnipotencia se manifiesta aquí más que en la creación del hombre; aunque la omnipotencia de Tu misericordia actúa en la justificación del pecador, sin embargo Tu actuación es muy silenciosa y escondida.
Una visión de la Santísima Virgen. Entre una gran claridad vi a la Santísima Virgen con una túnica blanca, ceñida de un cinturón de oro y unas pequeñas estrellas, también de oro, en todo el vestido y las mangas a triangulo guarnecidas de oro. Tenía un manto de color de zafiro, puesto ligeramente sobre los hombros, en la cabeza tenia un velo liviano transparente, el cabello suelto, arreglado espléndidamente y una corona de oro que terminaba en pequeñas cruces. En el brazo izquierdo tenia al Niño Jesús. Nunca antes he visto a la Santísima Virgen bajo este aspecto. Luego me miró con ternura y dijo: Soy la Madre de los sacerdotes. Después puso a Jesús en el suelo, levantó la mano derecha hacia el cielo, y dijo: Oh Dios, bendice a Polonia, bendice a los sacerdotes. Y otra vez se dirigió a mí: Cuenta a los sacerdotes lo que has visto. (154) Decidí decirlo al Padre [388] en la primera ocasión, pero yo misma no logré comprender nada de esa visión.
Oh Jesús mío, Tu ves cuánta gratitud tengo para el Padre Sopocko que ha hecho avanzar mucho Tu obra. Esta alma tan humilde supo resistir todas las tormentas y no se desanimó por las contrariedades, sino que ha contestado fielmente a la llamada de Dios.
+ Una vez, atendía a los enfermos una hermana tan negligente en su trabajo que verdaderamente era necesario mortificarse bastante. Un día decidí decirlo a las Superioras; pero oí en el alma una voz: Soporta pacientemente, lo dirá otra persona. Sin embargo, tal servicio continuo todo el mes. Cuando ya podía bajar un poco al refectorio y al recreo, oí en el alma estas palabras: Ahora otras hermanas hablarán (155) de la negligencia en el servicio de esa religiosa, pero tú cállate y no intervengas en este asunto. En ese mismo instante empezó una discusión bastante áspera sobre esa hermana, pero ella no logró encontrar nada en su defensa y todas las hermanas a coro: Enmiéndese, hermana y atienda mejor a los enfermos. Conocí que, a veces, Jesús no desea que digamos algo por nuestra iniciativa; Él tiene su modo y sabe cuándo es el momento oportuno para hablar.
Hoy escuché estas palabras: En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a Mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón misericordioso. Hago uso de los castigos cuando Me obligan a ello; Mi mano resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia. Contesté: Oh Jesús mío, Tu Mismo habla a las almas, porque mis palabras no valen nada.
+
(156) JMJ
La espera del alma a la venida del Señor
No sé, oh Señor, a qué hora vendrás,
Por eso vigilo continuamente y presto atención,
Yo, Tu esposa por Ti escogida,
Porque sé que Te gusta venir inadvertidamente,
Pero el corazón puro desde lejos Te sentirá, Señor.


Te espero, Señor, entre la quietud y el silencio,
Con gran añoranza en el corazón,
Con un deseo irresistible.
Siento que mi amor hacia ti se vuelve fuego
Y como una llama ascenderá al cielo al final de la vida
Y entonces se realizarán todos mis deseos.
Ven ya, mi dulcísimo Señor,
Y lleva mi corazón sediento
Allí, donde estás Tú, a las regiones excelsas del cielo,
Donde Tu vida dura eternamente.
La vida en la tierra es una agonía continua,
Mientras mi corazón siente que está creado para grandes alturas,
Y no lo atraen nada las llanuras de esta vida,
Porque mi patria es el cielo. Ésta es mi fe inquebrantable.



[Fin del quinto cuaderno del manuscrito del Diario]